Kafe aleak 104
k&g
 Ekaitz Goienetxea Cereceda
Groundation   -   Dub Wars
Young Tree Records, 2005
bo



Desde aquella noche

Seguramente fue de noche cuando lo escuchó por primera vez, el disco. En una habitación que no era la suya. En soledad. Sin saber aún que que la soledad fuera un agujero tan profundo. El insomnio le sacó de la cama para ir a pedirle una nana al aparato de música. Algo que le calmara los nervios. Pero, ¿cuál de aquellos CDs desconocidos (Verbatim, TDK, Sony) que había en el suelo, cuál podría elegir? Era curiosa la caligrafía de la chica que faltaba en aquella habitación. A veces aparecían unos títulos escritos con rotulador, de formas redondeadas; sugerentes, los menos. Otras veces n siquiera eso: CDs anónimos llenos de lineas. Hasta que en uno leyó Dub Wars. Veamos.

Lo escuchó de principio a fin. Al principio sin prestarle mucha atención. Con la mente fuera de la habitación. Como cuando sientes un vació quie duele, como cuando miras más al oscuro fondo de tu interior en vez de a tu alrededor, buscando quién sabe qué (ni avisos escritos a mano, ni rastros de grietas a la vista). Cuando acabó el disco se percató. De que le había gustado. De que habí conseguido sacarle del fondo del agujero, para poner la atención en lo que oía; para respirar.

Tiraba de él, sin forzar, sin asquear, sin molestar, una ligera mano en el hombre, una caricia tibia. No calmó el dolor ni curó el insomnio. Pero sí despertó su curiosidad. No estaba nada mal, el disco. Además, ahora que no podía dormir, y sin nada mejor que hacer. Lo escuchó de nuevo, otra vez. Entero. Dos veces. Tres veces. Cuatro. Cinco escuchar, una detrás de otra. Madre mía, qué tiene este disco.

Tres notas. Un acorde. Descender..., y responder. Y ahí va... El órgano, suavemente, desperezando la canción, haciendo dibujos en las paredes de la noche, salpicándlas de diminutos ecos. Un contrarritmo al aire... La vibración de los platos. Dos (-dos dos dos)... Los platos brillan. Tres (-tres tres tres)... Despierta el metal. Y el cuarto; ya viene: Clac. Latigazos en la caja. Golpes de timbal. Bombo. Dumba. Se han despertado los latidos del bajo. El árbol ha tomado cuerpo. Entonces, una voz especial suena, coros entre los resquicios de las ramas. Se da cuenta de que el corazón le va para un lado y para otro, y que, con los ojos cerrados, le brota una sonrisa. En las orejas. En la piel del detrás del cuello. En las puntas de los pelos. Viento sur en las ramas doradas. Golpes templados en la tripa. Los pulmones, las alas, abiertas. La vida, cuatro cuerdas profundas. La sangre, en el horizonte, calmada, en el regazo de las olas, columpiandoles, soñando.

Una pantera negra en la hamaka con los ojos cerrados, con una larga hierba entre los dientes, los saltamontes brincan, las luciernagas alumbran, los grillos cantan, el buho ulula, los sapos croan al sonido chirriante de los cables, los elefantes frotan sus trompas al amor, los macacos saltan sobre el teclado vestidos de cosmonautas, una medusa, cuatro, decenas en el aire volando bajo las notas, mariposas en espiral sobre el silencio, los rinocerontes le dicen dun dun dun al la tierra que yace bajo sus pies, para bailar juntos, los búfalos mugen desde el fondo de sus gargantas, y los leones maúllan....

Un cielo estrellado bajo el mar.

Al día siguiente le robó el CD a aquella chica morena que llegó demasiado tarde a aquella habitación. Le daría las gracias en otra ocasión. Desde entonces, cuántas noches habrá dormido profundamente escuchando ese disco. Ni siquiera él lo sabe.


*Groundation (Grupo de roots reggae dub jazz del norte de California; tienevarios discos recomendables).

** No le devolvió el disco; un beso, morena.




Ekaitz Goienetxea Cereceda
Miarritze, 1982







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