Kafe aleak 111
k&g
Marta Rosell
Beirut - The Flying Club Cup
Cup Ba Da Bing!, 4AD, 2007


bo



Descubrí a Beirut un domingo por la mañana hace ya tres años. Aunque suene ñoño, y, algo épico, mientras estaba descubriendo aquella primera canción (Nantes), sentí que era uno de esos momentos mágicos que pocas veces o nunca se repiten en la vida. Siempre he pensado en atrapar esas sensaciones mágicas, que experimentamos a lo largo de nuestra existencia, digo bien, atrapar sensaciones, para que en momentos necesitados pudiéramos llegar a abrir un baúl lleno de buenos recuerdos, paz, tranquilidad, el rocío de la mañana, la brisa marina de una playa desierta, olor a café recién hecho; todas estas sensaciones son las que este disco me permite imaginarme, sin necesidad de experimentarlas in situ, por todo ello, para mí Flying Club Cup ha sido mágico, primero por la forma casual en que lo descubrí, y, segundo porque siempre me permite recuperar momentos de paz y ensueño. Por cierto, el interludio en francés solo puedo definirlo como precioso.

En este disco se cumple la premisa de “menos es más”, así por ejemplo Penalty es una canción que comienza con ukelele y una voz, que transmite sentimientos y buenas vibraciones, puedes imaginarte que estás navegando en un velero al atardecer por el Mediterráneo, mientras los últimos rayos de sol hacen que el cielo se vuelva tornasolado, o en lo alto de una colina desde donde puedes divisar a las aves migratorias que van en busca de otros amaneceres para sobrevir. Para mí es la mejor canción del disco, dura menos de tres minutos, pero es la perfección en forma de canción.

Hay otra canción de este disco que siempre me ha provocado una amalgama de sensaciones: Un Dernier Verre, por un lado, prestando atención al título y a la primera estrofa, la canción nos evoca un momento triste de despedida, con voz y piano en sus inicios, para dar entrada a las trompetas que son el eje vertebrador de Beirut. El final de la canción nos hace pensar que la botella siempre hay que verla medio llena.

Forks and Knives es un tema positivo, con influencias balcánicas, que me encantan, que permite imaginarte una descripción perfecta de cualquier pueblo de la Bretaña francesa. Si tuviera que hacer una comparación sencilla, podría decir que un Mary Poppins balcánico.

A Sunday Smile parece un himno más que una canción entre majestuoso, solemne y ebrio, evoca a un domingo de resaca y felicidad.

Otra canción que quiero destacar es la que da título al álbum, Flying Club Cup. Para mí es un final animado y metafórico, no hay mal que por bien no venga, de todo lo malo siempre hay que aprender a ver el lado bueno de la vida.

Por último, me gustaría finalizar esta reflexión sobre esta profundo álbum diciendo que gracias a la música y a grupos como Beirut siempre es posible entender la vida de una forma relajada, profunda y mágica.



Marta Rosell
Bilbo, 1977
Musikazalea





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