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Jorge Alonso
Julie Driscoll, Brian Auger & The Trinity - Streetnoise
Marmalade - 1969

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La decisión

Haight Ashbury, Woodstock, Trips Festival, Monterey, Acid Test, LSD y una infinidad de acontecimientos musicales y culturales definen la Psicodélia y la revolución que supuso este movimiento en todo el mundo.

Comenzó a mediados de los sesenta, pero fue en el verano del 1967, conocido como el verano del amor, cuando alcanzó su mayor apogeo.

Ha resultado una ardua tarea el solo hecho de seleccionar para esta ocasión un único álbum entre todos los trabajos originales que poseo, lógicamente me ha llevado su tiempo y como cabía esperar por desgracia muchas de mis bandas preferidas se han quedado en el tintero pero así es como se cataloga una colección, descartando muchos muy buenos y por fin clasificando por orden de preferencia hasta llegar al número uno.

Para esta selección he tenido en cuenta, tanto la originalidad de la obra, como la calidad de sus compositores, interpretes, el diseño de las carpetas y lo que supusieron para la historia de la música puesto que todos continúan hoy siendo piezas de vanguardia, la decisión en último término, me la dictó el corazón ya que el arte primero se siente y después se entiende y aprende, pero lo básico es saber gozar, así pues Ladies & Gentelmen es un grandísimo honor, presentarles Streetnoise el mejor disco de la psicodélia desde la perspectiva de un humilde servidor.

Introducción al album


Es sin lugar a dudas el álbum insignia del movimiento psicodélico, es una obra maestra, un álbum doble con 16 temas a cual mas ácido, posee versiones como “All Blues” de Miles Davis o “Light my Fire” de The Doors, por citar ahora algunas de las mas populares y como no, también incluye temas originales…

La duración de las canciones va desde algo mas de minuto y medio, a superar los siete, lo cual llegó a ser muy típico en el mundo psicodélico que alargaba las composiciones con canciones que parecían no terminar, pero que te enganchaban como la mala droga, y al terminar el viaje musical aun se quiere mas y mas.

Introducción a la banda

Lo primero que debo decir de este disco es que representa para nosotros la joya de las joyas de la psicodélia inglesa. Escuchar la voz de Julie Driscoll te pone los pelos de punta. Es una mujer capaz de hipnotizar con una sola nota que se desprende de sus cuerdas vocales, su sentimiento es real y eso te conduce al más allá mientras es acompañada por la banda de Brian Auger. Tienen una puesta en escena, un look y una calidad, inmejorables, todo esto aderezado por el riguroso órgano de Brian Auger a quien nunca se le escapa un acorde, la estrella del Hammond en UK, admirado por todos sus compatriotas. En definitiva si tenéis la oportunidad por favor ¡escuchadlos! este o cualquier otro álbum o single del combo, porque estamos seguros que no lo podréis olvidar, se os van a tatuar muy afondo gracias a su elegancia y misticismo.

Marco temporal

En esta época, el centro neurálgico de la música psicodélica se localizó mayormente en la costa oeste de EEUU, algunos productores visionarios, fueron pioneros en apostar por bandas (muchas veces desconocidas) y lanzarlas al estrellato en el panorama internacional. Por ello multitud de grupos emigraron allí atraídos por el ambiente ácido y para poder absorber las influencias artísticas, en nuestro caso musicales, que manaban en sus aceras, casas okupa o locales nocturnos. En esta ocasión Auger decidió decir adios al “marchoso Londres” que resultaba angosto para las composiciones del músico, las cuales nacían dramáticas o bien en technicolor, fruto de la inspiración psicodélica, fruto de la genialidad de la Trinity como este álbum el Streetnoise que es probablemente lo que se denominaba, terciopelo púrpura, chispeante LSD aunque curiosamente se grabó en los estudios Advision de Londres.

JULIE

Su brillante estrella vocal Julie Driscoll, llegó a este nuestro mundo, un 8 de Junio de 1947 en la cosmopolita y siempre musical ciudad de Londres, poseyendo en su voz la fuerza de Janis Joplin, la psicodélia de Grace Slick, la candidez de Linda Hoyle y las cualidades interpretativas de Florence Lawrence, en resumen, dotada de las mejores aptitudes artísticas para lo que mas tarde se convertiría en su carrera profesional.

julie

Julie Driscoll es una mujer que siempre nos ha fascinado, su porte en escena es arrollador, es bellísima, mística, su interpretación hace un guiño a la irrealidad, es la María Callas del Jazz londinense. Así es nuestra prima donna alma matter junto con Brian Auger, del excelente Streetnoise: Tiene un carisma impresionante, su voz es auténtica poesía, es extremadamente perfecta en cada movimiento musical de la composición, su entrada te despierta la percepción, su tono del mas bajo al contralto, del colorido sutil de sus poco frecuentes agudos al claroscuro del grave. Siempre capta tu atención con precisas parábolas de vibraciones impresionantes que le permite su excelente timbre de voz, todos sus registros son armónicos y audaces a la vez, cada nota, cada tono, es personal, te envuelve en un aura de misterio, transportándote a un cuento de hadas y profundizando en una paz interior que solo Julie nos puede transmitir.

Su puesta en escena es aún más turbadora si cabe, luce ropajes hippies , realiza un maquillaje tipo clown, dejando sus párpados ennegrecidos para destacar su mirada perdida en un sueño moldeado por siglos, se mece en bailes hipnóticos a través de los que sintiendo lo que canta, nos impulsa, como autómatas a través de su alegría, miedo, amor ó paz. También debemos destacar, su capacidad como compositora y la de haber sido una de las mejores guitarristas acústicas de aquella época.

Muy pronto se introdujo en el mundo musical y consiguió trabajo como empleada del productor y manager Giorgio Gomelsky, un emigrante nacido en Giorgia, formado en Rusia, exiliado a Suiza y educado en Italia, hasta que por fin se estableció en Londres donde se convirtió en una figura destacada de la escena del Jazz londinense durante los 50, organizando el primer festival de Jazz de Richmond, uno de los mas famosos del mundo.

Aunque lo que Julie verdaderamente anhelaba era actuar, al comienzo una de sus ocupaciones, era ser administradora del Club de Fans de los Yardbirds(banda por la que desfilaron Jimmy Page, Jeff Beck, y Eric Clapton) sin embargo, no tardó mucho en conseguir que Gomelsky le diese una oportunidad y grabó varios singles que hoy en día son imposibles de encontrar y de los que destacamos una versión de los Lovin’ Spoonful llamada “Didn’t want to have to do it” y otra de Randy Newman titulada ”If you should ever leave me”. Fue en una de esas sesiones, cuando Brian Auger pasó por los estudios, (ya que era otro de los protegidos de Gomelsky) y al oírla cantar se quedo boquiabierto y pensó en ella como una de esas fieras, que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden, le conquistó, tenía tanta personalidad que se desbordaba, solo ella podía competir con la furia de su Hammond B3 y no dudó en ficharla para una nueva banda que estaba proyectando, corría el año 1965 y esa banda se llamaba “The Steampacket” incluía en sus filas a “Long John Baldry” y un jovencísimo Mod llamado Rod Stewart(¡Si!, ese que estáis pensando), sus temas eran impresionantes, y el público los acogió con los brazos abiertos, pero el egocentrismo de sus componentes hizo que se separaran tras dos años de éxito llenando todos los clubes de Londres.

Voces en femenino

También queda claro que algo misterioso une la psicodélia con la voz femenina, las cantantes superan con creces a sus colegas masculinos en este estilo, por ejemplo, la mejor versión que he oído, de “Alabama Song” popularizada en este género por los Doors en su primer LP (Whisky Bar), era súper antigua, de hecho está grabada en un disco de pizarra anterior a los años 40 y en ella cantaba una mujer llamada Lotte Leyna puro vudú.

En el mundo ácido de la psicodélia parece como si quien compone estuviese viajando a través del alma de la mujer, es quizá la capacidad innata que ellas tienen de poder sentir y llevar a otro Ser distinto dentro de sí mismas, lo que las hace capaces de interpretar algo tan místico con tanta facilidad, algo así como un desdoblamiento de la personalidad de algo lejano, extraño, único y diferente pero que viene de sí mismas, ellas consiguen dejar este efecto reflejado en registros vocales imposibles. Para mi es algo sobrenatural.

THE TRINITY

Tras este singular comienzo Julie y Brian cogieron sus bártulos y crearon The Trinity, sin duda la mejor banda psicodélica de todos los tiempos. En sus filas reunieron a Clive Thacher (Batería), Dave Ambrose (Bajo) e introdujeron especialmente, una sección de metales para lograr que sonasen aún mas brillantes y que tu cuerpo y mente capten instintivamente sensaciones que solo la música es capaz de ofrecer.

El nacimiento de esta banda, cambió las normas establecidas del Rock, fusionando: Jazz, Soul, Folk, R’n’B y lógicamente su mayor influencia la psicodélia, con esto lograron que aún hoy día, sigan siendo los más desafiantes y estimulantes del mercado en el ámbito musical al que nos referimos. Sus orquestaciones recrean alucinaciones psicotrópicas en las que te transportan a los mundos de pesadillas y eras fantásticas creados por Lewis Carrol o Tolkien.

Pese a su genialidad, la vida de The Trinity fue también relativamente corta. Grabaron varios singles que hoy en día podemos escuchar en un doble álbum”The Mod Years 1965-1969” en el cual, se incluyen así mismo las grabaciones que en su día realizó Brian Auger con The Stempacket.

Con la formación The Trinity, se grabaron 4 LPs pero Julie solo participó en 3 el “Open” (1967), “Definitely What” (1968) y el “Streetnoise” (1969) que aquí tratamos de presentar. Streetnoise lo forman 2 vinilos que juntos o por separado son imprescindibles para los melómanos de la psicodélia y de la buena música en su totalidad.

Aunque hoy no nos ocupe haré un breve inciso sobre otro de los älbumes en que Julie participó llamado Open. En él sobresale la bailable “Black Cat” compuesta e interpretada por Brian Auger, en la que su Hammond B3 echa humo por todos los costados, mientras en la pista los zapatos empiezan a arder de tanto bailar. Destaca también “Tramp”, una canción de Soul Psicodélico compuesta por Lowell Fulson y James McCracklin, en la que el poder vocal de Julie llega a límites extremos, tan maravillosa se muestra su voz, que la propia Aretha Franklin la envidiaría. Está la archí conocida e hiperversioneada “Season of the Witch” de Dorovan Leitch, donde se tiran casi 8 minutos de psicodélia pura y dura, en la que Julie con carácter áspero y duro vuelve a demostrar lo que su potencial puede dar.

En el doble LP del que hacemos hoy esta referencia, el Streetnoise, encontramos un temazo titulado “Czechoslovakia” compuesta por Julie Driscoll. Este es un asombroso tema psicodélico con una duración superior a los seis minutos, con apoteósico final, sencilla a la par que elitista, “A word about color”, también de Julie, es una canción Folk, de estilo acústico vocal, en la que guitarra y voz hacen las delicias de los oyentes mas sibaritas.

Indian Rope Man” (Avenís, Price & Roth) la auténtica rompepistas del Streetnoise, una vez más suena delirante con la voz de Julie y el órgano de Brian llevando todo el peso de la canción con la agilidad sobrenatural de sus dedos. Podríamos cerrar los ojos e imaginarnos: “Entrando en una performance de este temazo en aquella época de rutilantes colores confrontados con esa oscuridad gótica del siniestro Londres en una antigua iglesia abandonada de los suburbios: Un órgano B3 casi eclesiástico empieza a dibujar figuras abstractas con olor a incienso. Al órgano se le suma el resto de los componentes con ritmos incendiarios, puro descontrol de los sentidos, ¡ritmo en estado puro!

En el escenario inyectan demasiado humo como para poder ver qué está ocurriendo. El público no puede dejar de bailar, las luces parpadean, las notas del Hammond B3 surcan la marea humana que entre brincos y tropezones, cargados de sensaciones psicotrópicas aúllan y se deshacen volviendo a nacer en este onírico encuentro musical. Nos fijamos en la iluminación, a base de lámparas de aceite que proyectan sus imágenes sobre nuestros interpretes, asemejan el flujo sanguíneo de un gigantesco ser vivo.

Ahora se escucha su versión de Light my Fire con esos rumores fantasmagóricos, los ecos que les siguen, aquí el ritmo trepidante de las intros de Brian Auger deja de jugar un papel protagonista para trasladar con su inconfundible fluidez el ardiente relato y abre el camino a nuestra percepción, los solos nos enredan en fantasías acústicas y la voz se define abriéndose paso hacia el infinito de la hiperrealidad.”

Por último volviendo a nuestro salón, cabe destacar la canción popularizada por la 5th Dimension”Flesh Faitures(Let the Sun shine in)”. En esta versión, en la que Julie se deja el alma en su interpretación, alcanzamos la gloria gracias a las curvas increíbles que desgrana su despampanante voz, creando una honda que nos llega al córtex cerebral y se añade a nuestros mas básicos instintos de percepción exterior y de supervivencia, para estimular nuestro ánimo y llenarnos de ganas de vivir, hace que nos brille el sol por dentro, aunque lo que más nos guste, sea ver llover, ¡da igual! , ¡Tú terminas cantando! “Let the sun shine in” a todo pulmón.

Valoración

Streetnoise es la guinda del pastel de la psicodélia, es la joya de la corona de aquel fabuloso 1969, de la mítica cifra erótica, de la era Hippy que tocaba a su fin, en definitiva de la revolución musical. Es a la música contemporánea lo que Miguel Ángel al arte, (ya que los expertos dicen que nadie después lo pudo superar) o por hacer quizá una comparación mas exacta es lo que el cubismo supuso al arte clásico, la abstracción frente a la figuración, la libertad con que se interpreta, dando otro punto de vista al Jazz, al Blues, a todo lo preconcevido, este disco es el punto sin retorno a la perfección creativa.

Streetnoise se traduce por ruido callejero pero para nada se asemeja al ruido, creo que mas bien se refiere al clamor de la calle, al murmullo de los callejones, al eco de los garitos subterráneos del Londres de finales de la década de los sesenta.

Nadie después ha conseguido superar este disco de culto.

brian auger

Los verdaderos culpables de este maravilloso tesoro musical fueron tanto Brian Auger(órgano, piano, piano eléctrico y voz) como Julie Driscoll(Voz y guitarra acustica), ambos junto con los genuinos Clive Thacker (batería y percusión) y Dave Ambrose (guitarra acústica, voz y bajo) formaron The Trinity para ser glorificados por un público que requería a estas nuevas experiencias musicales que transgredieran lo establecido por unas discográficas bajo constante censura, limitadas y controladoras; los músicos trataban de escandalizar, de desligarse del yugo que les imponía una sociedad mojigata, hipócrita y obsoleta, de experimentar la libertad sin ceder a la inteligencia, la creatividad, y la perfección. Esto lo lograron con obras maestras como el Streetnoise.

La portada es un grabado de aspecto oscurantista en el que podemos ver a los componentes como músicos ambulantes terriblemente desfigurados rodeados por una multitud siniestra y empobrecida, uno de esos dibujos al estilo de El Bosco que puedes pasar horas mirándolos y descubriendo nuevos detalles, Brian esta tocando un órgano invisible o Clive con un tamboril, una vieja asomada en una ventana o el tren que justo pasa al fondo entre los edificios sobre un puente que nos recuerda mucho al loco Candem Town londinense, es obra del dibujante Ralph Steadman, el diseño gráfico es puro delicatessen. Imprescindible recrearse.

Las carpetas de estos locos vinilos sorprenden y se superan en su creatividad desbordante. La portada del Streetnoise demuestra esta afirmación, ya que también el diseño que se lleva a cabo en las maquetaciones de sus carpetas crea autenticas obras de arte, un masaje visual que hace aun más indispensable, atractivo y fácil si cabe el engancharte a este estilo musical.

Ya solo queda decir que no solo Streetnoise es algo fuera de lo común, la música psicodélica en su totalidad lo es también, esta plagada de álbumes alucinantes, irrepetibles e imprescindibles, es apta a la vez, para: fanáticos, entendidos, aficionados y todo aquel que desee probar un poco de buena música, alguien como tú o como yo, que un buen día escuchó cierta canción escrita tan solo para oídos privilegiados y descubrió su pasión .


Jorge Alonso

Bilbo, 1972

Vendedor de discos

flamingo-records.com