Kafe aleak16
k&g
Juan José Aranguren
Pink Floyd - The Dark Side Of The Moon
Harvest/Capitol - 1973

bo


El rostro ignorado del espejo


Imaginad un chaval de 13 años, a oscuras, sentado en la butaca de un cine y descubriendo por primera vez "2.001 una Odisea del Espacio" de Stanley Kubrick. Ha llegado con sus primos, hermanas, padres y tíos pero ahora está solo, en un ahora que se estira como un chicle por más de 2 horas y que lo abarca todo, lo que sabe y lo que no sabe, lo que cree entender y lo que siente.

Ahora este chaval ha crecido, pero lo justo, tiene 18 años y pasea por Donosti con prisa como cuando vas a ninguna parte, pues se dice por ahí que sólo llegas a algún sitio dando lentamente un rodeo y él no quiere llegar.

Su mirada navega veloz por los escaparates y al pasar por una tienda de instrumentos musicales para en seco. Hay una imagen que lo atrae, su semblante reflejado en la luna del escaparate superpuesto a la portada de un disco, un elepé, nunca había visto un diseño así para presentar un tipo de música. No sabe inglés pero aun así lee T H E D A R K S I D E O F T H E M O O N, y qué quiere decir, pero su mente también está llena de imágenes, no puede evitar sumergirse otra vez en la luminosidad de aquél cine hace 5 años. Siente el impulso de entrar en la tienda y se imagina a sí mismo, con aplomo, pedir con suma educación por favor quisiera escuchar algo de ese disco de ahí, sí, el del prisma y la luz, ése, sí, pink qué?, cómo?, bueno, el del Espacio... cuánto vale?

Pero es demasiado tímido y además nunca ha comprado un disco, se le antojan los espacios llenos de vinilos como santuarios de un dios ajeno.

No será hasta dentro de un mes, en casa de Gus, ha invitado a la cuadrilla de cuando el colegio (todas las universidades están en huelga y el verano se alargará hasta las navidades) para escuchar un disco que acaba de comprar, "la cara oculta de la Luna" dice.

Es un salón pequeño, de esos que se te echan encima las estanterías como barrocas muy del gusto de los padres de ciertas familias de la época. Cuanto más floritura mejor.

Solemnemente el anfitrión nos invita a tumbarnos en la alfombra, de esas tipo persa, no sin antes entre todos haber conseguido despejar lo suficiente el suelo de muebles. Coloca el vinilo en el tocadiscos y apaga las luces.

Fue como vivir no una sino varias películas en una.

Con los ojos cerrados cara al techo los sonidos y melodías me llevaron de un espacio a otro, interrumpido el viaje en la canción "money" que, ahora sí, pasados los años me atrevo a decir que no me gustó en absoluto:

Qué diablos pintaba ese primer plano de la maldita máquina de los dineros entre los hermosísimos e inquietantes planos secuencia que estaba entrelazando?


Trípoli, capital de Libia, con mi querido amigo Alex y familia. Tienen una casa de una sola planta y un sótano repleto de productos occidentales donde abundan exageradamente el alcohol y los pañales (productos imprescindibles para edades extremas, al menos en nuestra cultura).

Duermo en su estudio cuya ventana da directamente a un jardín de un verde indefinido y es por las noches después de cenar que hablamos de música, de sonidos, de ruidos y escuchamos sus composiciones hasta altas horas de la madrugada. Tenemos vecinos pero nunca les oigo ni veo, o sí, antes de acostarme todas las noches vislumbro una silueta oscura en una ventana alta, que adivino femenina por su vestimenta que le oculta también la cabeza. Suele estar muy quieta, observándonos, y solo se desvanece cuando apago la luz para dormir.

Una mañana aún en la cama escucho una música inesperada a un gran volumen que viene de afuera. Sí, es Pink Floyd, es "mi disco" y viene de la vivienda de la ventana de la silueta que es femenina.

Levanto la vista y allí está, mujer embozada y muda escondida como la cara oculta de la Luna, y pienso, es su mensaje, esta música es su botella a la deriva.

Saludo con la mano, parece que... no sé, y desaparece.

Después de sonar todo el disco hubo un gran silencio.


Juan José Aranguren

Donostia, 1955

Escultor