Kafe aleak17
k&g
Gotzon Hermosilla
Iggy Pop & The Stooges - Raw Power
Columbia - 1973
bo

Amenaza, peligro. Pensar que no estás seguro, sentir que cualquier cosa puede ocurrir. No si el rock'n'roll ha perdido la capacidad de atacar a la comodidad del oyente, o si soy yo el que con el paso de los años ha perdido la capacidad de buscar esa sensación. No sé. La cuestión es que hoy hay miles de grupos buenos, no pocos son sobresalientes, pero pocos consiguen despertar en mí esa sensación de estar en peligro.

Recuerdo aquellos conciertos que daba Eskorbuto al principio, y la conmoción que causaron entre quienes estábamos en primera fila, el cosquilleo que produce el miedo al subir estómago arriba, la salvaje magia de la amenaza. Desde entonces he buscado esa sensación infinidad de ocasiones, con la misma ansia del que busca (en vano) el latido que sintió cuando probó la anfetamina por primera vez. Tambien la he encontrado alguna vez: cuando Lux Interior de The Cramps destrozó el equipo, cuando Atari Teenage Riot dio Festimad un concierto lleno de tensión, los discos de Naked City o Throbbing Gristle... Y, por supuesto, Iggy and the Stooges.

The Stooges, el primer disco del grupo, simple, crudo, básico. Fun House, como un mal viaje provocado al comerte un tripi que olvidaste seis meses atrás en el bolsillo de la chaqueta. Pero Raw Power..., eso es harina de otro costal.

La historia es de sobra conocida. Iggy Pop y James Williamson fueron a Londres en 1972, invitados por David Bowie, a grabar el disco que, en teoría, iba a salvar la carrera de la Iguana. Una vez allí, antes las dificultades para encontrar una base rítmica que les gustara, enviaron a los hermanos Asheton una invitación a unirse al grupo. Dicho y hecho. El 10 de setiembre empezaron a grabar el disco los cuatro, y lo terminaron el 6 de octubre. Pero Raw Power saldría un año más tarde. En aquellos momentos Iggy and the Stooges era un grupo sin futuro y sin discográfica, una vez que la empresa de management de Bowie les dejara tirados, y Pop y Williamson volvieran a caer en la loca espiral de la heroína. El fracaso comercial del disco fue monumental.

Soy un leopardo callejero, tengo el corazón lleno de napalm. El mundo se olvidó de mí; Ese que busca y destruye” (Search & Destroy). Así comienza el disco, y así se resume su mensaje: sentir que el mundo te ha olvidado, la rabia que quema tus adentros como una bola de napalm, ganas de destruir todo. Locura, desesperación, odio. Tristeza. Amenaza (Gimme Danger).

No creo que merezca la pena extenderse en la iomportancia histórica del disco, los historiadores del rock ya han dicho todo loque tenñian que decir sobre él: el disco que acabó con el hippismo de la década de los 60, el precursor del punk, el trabajo que demostró que el rock puede ser un instrumento para canalizar malas vibraciones... Todo ello es verdad, sí, pero hay aspectos más importantes que esos: han pasado cuarenta años desde que se grabara, pero todavía se intuye el peligro en los gritos desbocados de Iggy, en los riffs asesinos de Williamson, en el caos de ponzoña que sale por los altavoces. Yo, por lo menos, aunque lo he oído miles de veces, siento escalofríos cuando entro a un bar y oigo alguna canción del Raw Power. Amenaza. Peligro.



Gotzon Hermosilla
Barakaldo, 1966
Editor del fanzine Izu Giroa