Kafe aleak21
k&g
Raquel Taracido
Leonard Cohen  -  The Best Of Leonard Cohen
Columbia - 1975
bo


Conocí a Leonard Cohen con este recopilatorio.

Tendría unos 13 ó 14 años, en la época en la que en todas las casas había radiocassettes, de esos que grababan directamente de la radio.

Mi hermana había grabado un monográfico sobre Leonard Cohen y este disco. Primero emitían una canción con una voz en “off” traduciendo la letra y después la canción tal cual.

Fue un hito, un shock, tras oir a Miguel Bosé, los Pecos y demás estrellas del Superpop. Me sentí engañada y enormemente agradecida de que algo así existiera y yo no lo supiera.. ¿cuánto más habría por ahí sin yo saberlo?

Ni que decir tiene que me enamoré de él como una quinceañera que era. Soñaba con ser Suzanne, Marianne, Jane y me moría de tristeza de pensar en que nadie nunca iba a sentir, pensar o escribir algo así sobre mí.

Con los años me di cuenta de que nada de lo que hablaba en sus canciones era fuera de lo habitual: amor, desengaño, soledad, y demás sentimientos universales. La cuestión era cómo lo contaba.

No voy a hablar de aspectos técnicos de su música porque no tengo la capacidad para ello; ni de su obra en su tiempo y demás, porque no me interesa ni su obra ni su persona. Sólo me interesa lo que me trasmite y el placer de escucharle.

Por si esto que escribo anima a alguien a oirlo, a mi gusto, y para abrir boca, empezaría por: “The partisan”, “So long Marianne”, “Famous blue raincoat” “who by fire” y otras muchas de otros discos: “Hey, that´s no way to say goodbye”, “You know who I am”, “There is a war”, “Seems so long ago, Nancy”.

leo

Siempre me ha maravillado que sintiera tan cercano lo que cantaba un señor que vivía al otro lado del océano, que casi me doblaba la edad y con el que no tenía nada en común. Al mirar estos días en internet sobre su historia y la de sus canciones, encontré esto que contó en una entrevista:

¿El mejor recuerdo? No tengo un recuerdo en concreto. Recuerdo que Marianne y yo estábamos en un hotel en Piraeus, un hotel barato. Tendríamos unos 25 años y teníamos que coger el barco de vuelta a Hydra. Nos levantamos y supongo que tomaríamos un café o así y cogimos un taxi. Nunca he olvidado ese momento. No pasó nada, sólo iba con Marianne en el taxi, encendí un cigarro, un cigarro griego, con ese delicioso sabor a cigarro griego, hecho con tabaco turco, y pensaba: soy mayor, tengo mi propia vida, soy adulto. Estoy con esta guapa mujer, tenemos algo de dinero, volvemos a Hydra, viendo estas paredes pintadas. Ese sentimiento..... he intentado recrearlo cientos de veces sin éxito. Ese sentimiento de sentirme mayor, estar con alguien bello al lado del cual te gusta estar y el mundo está enfrente tuyo”.

(Quien sepa, que lo traduzca mejor.....)


No sé porqué, pero me ha dejado impresionada, porque algo así lo he sentido también alguna vez en mi vida. Ese sentimiento de “¿para qué más”.

Supongo que a quien haya sentido también así alguna vez, le gustará Leonard Cohen. O no..





Raquel Taracido

Sestao, 1967

Musikazalea

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