Kafe aleak 32
k&g
 Ramón Basanta
Glenn Gould  -  Bach. The Goldberg Variations, BWV988
CBS Masterworks - 1982
bo

Tan faltos de silencio como andamos y no cesamos de producir más ruido. No podemos evitar que la vanidad empuje al exterior al pelmazo que llevamos dentro. No podemos estarnos calladitos y escuchar. Y voy y escribo esto. No tengo perdón posible. Pero sí excusa: es la respuesta contenida a décadas de agresión.


Enfrentados a una inmensa colección de lugares comunes musicales, ya no buscamos asilo y sólo nos dejamos defecar encima. En cualquier cafetería. En cualquier bar. En cualquier ascensor o descensor. En cualquier coche, autobús o metro. En el avión. En todo lugar público y en todo lugar privado.


Está ahí en todo momento, insistiendo en convertirnos en las mercancías que ya somos. Intento apartar los oídos de ella, pero no lo consigo. Esa capa de sarro musical le persigue a uno vaya donde vaya, arruinándole cualquier cosa que pueda llevar en la cabeza. Es como el manto gris y pardo de aquel Sestao de los 80, como el residuo sucio e invisible de Fukushima, como la piel de imágenes que nos acosa.


Una manera de intentar producir silencio es dejar que aflore el ruido, o pautarlo con sonidos que ayuden a desvelarlo, que nos hagan intuirlo. Un silencio imposible en la física cotidiana, pero no en un arte de relaciones donde todos los momentos son presente. Un momento infrecuente y límpido entre purines musicales sin poder fertilizante ya, de tan reciclados. Entre todas estas mercancías, siempre se esconden algunas músicas maravillosas e inútiles, que encontraremos intencional o casualmente, o no encontraremos.


Nuestra mercancía musical. Estudiado revestimiento propagandístico de todo producto o servicio. Imposible comer sin ella. Imposible amar sin ella. Imposible morir sin ella. Imposible escapar a su consentimiento para existir. Imposible consumar cualquier modesta función mental y corporal sin su presencia, sin su supervisión y aquiescencia.


Gracias a una maravillosa combinación de la más avanzada tecnología con la más avanzada estupidez, podemos producir al fin las más aventajadas naderías. Así disponemos cada día de nuevas majaderías musicales que reptan, viscosas, entre las pieles abandonadas de sus predecesoras, en dirección a nuestras orejas.


Nos vemos obligados a admitirlas y acomodarlas en nuestros pobres conductos auditivos. A veces alcanzan el cerebro, para nuestra calamidad. Tal vez debiéramos procesarlas en conductos corporales más apropiados.


Son músicas para vestirnos de identidad, ortodoxa o ecléctica, y formar nuestros grupitos (de consumo) que en poco tiempo supuran complementos. Pop y rebeldía. Rock y rebeldía. Inteligencia militar. Sedaciones con clásica. Sentidos pésames por sms. Acomodación. Servilismo. Dominación musical. Tortura.


No cabe duda de que el mecanismo narcótico musical ha adquirido gran precisión en los últimos años, con decenas de etiquetas 'posicionadas' cada vez con mayor simbiosis mercantil sobre sus segmentos 'objetivo'. Esto está tan afinado que incluso hay paquetes para uso de Guantánamos.


Por poner un disco, propongo el compacto producido y comercializado en 1982 por CBS Masterworks con la referencia CD37779. Contiene una interpretación al piano por Glenn Gould de las Variaciones Goldberg para clavicémbalo (BWV 988) de Johann Sebastian Bach, publicadas en 1741.


Es un disco comercial en sentido pleno: muy vendido para su categoría. Una referencia accesible, con su punto de mitomanía y extravagancia (como requiere el pop) y su posible atractivo, todavía, para una sensibilidad contemporánea.


Parece que Bach tiene un carácter constructivo y cristalino que puede apelar a ella. Casi como si fuera música electrónica. Es tecno. Es virtual. Sugiere patrones como de un continuo subyacente. Gould intensifica ese carácter, y además fue pionero en la comprensión y aplicación del potencial tecnológico y del trabajo de estudio a los productos discográficos, que años más tarde utilizaría masivamente la música popular. Y también fue pionero en abandonar tempranamente los conciertos, cosa que luego hicieron también algunos de los intérpretes tenidos por más originales y rentables de la industria pop. También es un caso interesante de la elasticidad del concepto de 'interpretación' como reproducción física de una notación musical. Ah, los intérpretes, esos “encarecedores de sí mismos”, que decía Ferlosio, hablando del pop. Creo que el disco puede ser un buen punto de partida para explorar otras músicas más recientes, pero menos publicitadas.


Realmente, esta elección en concreto no es que importe mucho. Lo que importa es la oportunidad de crear una situación en la que sea posible escuchar otras cosas. Y por lo tanto, un contexto en el que la música pueda ser escuchada y no sólo consumida. El disco puede servir de referencia por si alguien no lo conoce, pero es más bien una excusa que otra cosa. Una excusa para aprovechar la oportunidad que ofrece Kafea Eta Galletak de detenerse y escuchar. Un acto hoy subversivo.


Sugerencias para acompañar intentos:


Monteverdi. Vespro della Beata Vergine. 1610. Duo seraphim, a 3 voci

Xenakis. Concret PH. 1958

Takemitsu. Echo I.

Russolo. Risveglio di una citta. 1913

Prokofiev. Sonata nº 7 - Precipitato 1939-1942

Henry. Variations pour une porte et un soupir. Fièvre 2. 1963

Cage. The Perilous Night: No. 2

Debussy. La cathédrale engloutie. 1910

Barber. Lingua Ludens. 1994

Bach:

  • Das Wohltemperierte Klavier. BWV 846: Präludium Nr 1. C-Dur. 1720-1722

  • Matthäus Passion BWV 244, Part I: 27a. Aria y Coro II: So ist mein Jesus nun gefangen – Laßt ihn, haltet, bindet nicht! 27b. Coro I & II: Sind Blitze, sind Donner in Wolken verschwunden? 1727.

  • Das Wohltemperierte Klavier. BWV 847: Präludium Nr 2. c-Moll. 1720-1722

  • Klavierübung: Aria mit verschiedenen Veränderungen (Goldberg-Variationen). BWV 988. Aria da capo 1741-1742

Ligeti:

  • Poème Symphonique pour 100 metronomes. 1962

  • Continuum for clavicembalo. 1968

  • Réquiem. 1963–6

Händel. Oratorio per la Resurrezione di Nostro Signor Gesù Cristo, HWV 47, Seconda parte: Aria: Ecco il sol ch'esce dal mare (S. Giovanni). 1708

Stockhausen. Structure 24

O Discépolo, por supuesto.

Ramón Basanta
Cedeira, 1967
Musikazalea