Kafe aleak 33
k&g
 Eduardo Ranedo
Richard & Linda Thompson -  Shoot out The lights
Hannibal - 1982
bo

Muchos buenos momentos hay en la media docena de discos que la pareja editó mientras duró su relación artística y sentimental. Sin embargo, no es raro encontrar quien defienda que es precisamente éste, su último trabajo, una colección de temas oscuros e implacables, llenos de sentimiento fatalista, ilustrativos una ruptura muy amarga y con episodios puntuales de violencia, el mejor. Si no recuerdo mal, también fue el más comercialmente exitoso.

Ciertamente, fue peliaguda su gestación y parto. Sin sello tras el fracaso en ventas de “Sunnyvista”, la pareja acepta la ayuda de Gerry Rafferty, de quien habían sido teloneros. Auxilio tanto económico para grabar como en forma de contactos para conseguir un sello que editara el nuevo material. Entre estas escaramuzas, que datan del verano de 1980, y la definitiva edición del disco dos años después, pasaron muchas cosas: Tensiones entre Rafferty, que buscaba un sonido complejo y elaborado, y Thompson, decidido a una grabación de máxima inmediatez. Abandono del proyecto, fichaje por el sello Hannibal del mítico productor Joe Boyd –que finalmente se encargaría de las sesiones definitivas- y regrabación de gran parte del material registrado con Rafferty, con la participación del guitarrista Simon Nicol, el batería Dave Mattacks y el bajista Peter Zorn. Embarazo y parto de su tercer hijo. De postre, prácticamente coincidiendo con la edición del disco, la ruptura de la relación con Thompson ya entregado a una nueva amante.

La idea de Boyd, optar por una grabación rápida y económica y así reservar dinero para una gira por Estados Unidos salta por los aires: La pareja no se puede ni ver. Presiones de las agencias de contratación y veladas amenazas sobre el futuro artístico en Norteamérica en el supuesto de no llevar a acabo esos conciertos les pone finalmente en la carretera, con el resultado de una serie de conciertos dónde la tensión se podía cortar con un cuchillo. Simon Nicol contó que parecía como si Richard hubiera pasado su matrimonio escribiendo canciones para ella, para cantarlas cuando le dejara. Boyd narró que Linda pegó una patada en la espinilla a Richard en Providence, mientras éste interpretaba un solo de guitarra. En el aeropuerto de Buffalo, llegó a tirarle una botella.

Escuchar, bajo esa premisa, temas como “Walking on a wire” -Dónde está la justicia y dónde está el sentido cuando todo el dolor está en mi lado de la alambrada…- llega a estremecer. El tema definitivo para reflejar que la relación se ha roto… y nada está en tu mano para recomponerla. Pero hay unos cuantos más. “Don’t Renege on our Love”, por ejemplo, “Was she jumped or was she pushed?” o, volviendo a “Walking on a Wire”, mi favorita, y a ese concreto momento en que Richard entra a la segunda voz en la parte final de la canción. Aún conmueve el desgarro, que se transmite al oyente.

Un disco duro, seco, eléctrico y de mucha tensión, pero a la vez de un lirismo impresionante. Pocos, muy pocos, colocan este disco entre lo mejor de la década de los ochenta… y en mi opinión se comete con ello una injusticia de difícil reparación. Ahora mismo “Shoot out the Lights”está disponible tanto en vinilo como en cd, gracias a 4 Men With Beards por un lado y al sello Rhino por otro, que en su aclamada serie Handmade –tan difícil y cara de conseguir de importación- lo ha puesto recientemente en circulación en una edición de lujo, acompañado de 11 temas inéditos, grabados en directo en la gira polémica americana que siguió a la edición del disco. Ojala que este título, básico, de calidad indiscutible, sea recuperado y apreciado por las nuevas generaciones, para las que quizá haya permanecido en la sombra por descuido de quienes deberíamos tener la obligación de pelear porque estas cosas, entre otras, no ocurran.

Eduardo Ranedo
Bilbao, 1968
Musika kazetaria