Kafe aleak3
k&g
Álvaro Fierro
Sam Cooke With The Soul Stirrers - Sam Cooke With The Soul Stirrers
Specialty 1964
bo


 

Obvia decir que el agnosticismo y la religión pueden encajar con total ergonomía. Incluso el ateismo más conspicuo no está reñido con las labores evangelizadoras. Nadie medianamente susceptible al arte no ha abierto la boca en, digamos, San Pedro Vaticano, se ha fotografiado junto a la catedral de León o ha invertido parte del ocio vacacional en turismo religioso. Sólo un asno retardado no practicante, por estas razones, dejaría de maravillarse ante el disco de gospel que sirvió de escuela al que más tarde fuera el cantante de soul más importante de la historia. Trono que compartió con Marvin Gaye y Otis Redding, completando casualmente un triángulo cuyo destino coincidió en su prematuro y trágico fallecimiento. Además de ser de los primeros artistas que autocomercializaron su obra, situándose a ambos planos del negocio, y que ahora nos resulta tan familiar, los compaginó sin perder su mojo, y ganó dinero, sobre todo vendiendo música a los blancos. Esa posterior mercantilización (con “You Send Me” como buque insignia) y sus números uno, no debería empañar la sinceridad- y el fuego- con la que este hijo de ministro protestante, nacido en Clarksdale, Mississippi pero criado en Chicago, hizo que algunos nos reconvirtiéramos (virtualmente) al cristianismo al escucharlo por primera vez. Fue su voz, altar ante el que nos arrodillamos, el motivo que le hizo en 1950 enrolarse a los Soul Stirrers- por entonces comandados por RH Harris- y grabara canciones como “Touch The Hem Of His Garment”, donde el fraseo, además del backbeat de sus acompañantes, te suben al séptimo cielo. Sólo tenía 19 años, y la belleza de “How Far Am I From Canaan” es digna de esa edad, por pureza y pasión, por estar plenamente desnuda. Casi cinco décadas después Specialty reeditó con diez temas extras – 25 en total- el disco con que “Peace In The Valley” abriéndolo sirviera de bautismo a los no iniciados en el gospel y material con el que construir su propio puente hacia el soul. Ya todo lo que vino después mercería ser contado aparte.



Álvaro Fierro

Bilbo, 1978

Periodista musical