Kafe aleak 54
k&g
 Antton Iturbe
Nick Cave & The Bad Seeds   -   The Good Son
Mute records - 1990'
bo



¿Quien mas puede salir en la portada de un disco en traje blanco, tocando un piano de cola rodeado de niñas con vestidos de bailarina y no ser tomado a broma o a delirio? ¿Quién mas utilizar esa misma parafernalia para rodar un videoclip y lograr que una ya de por sí bellisíma canción como The Ship Song adquiera un aire espectral de pérfida y dulce ensoñación que no hace mas que aumentar su embriagadora hermosura?

Solo Nick Cave, me temo. Y quizá solo Nick Cave en aquel momento (1989): recien mudado a Sao Paulo y dejando atrás los oscuros años berlineses y acompañado por una mágica encarnación de malas semillas (Blixa Bargeld, Thomas Wydler, Kid Congo Powers, Mick Harvey) que además luce de forma mas cool que nunca en las fotos interiores del disco. Una banda en estado de gracia que resuelve de forma magistral una peligrosa mezcla de conmovedores arreglos orquestales y angelicales pianos con la lírica solemne y tormentosa de Cave. Una música que recoge y devuelve aumentados algunos referentes que antes solo se había atrevido a insinuar (la versión de In The Ghetto de Elvis Presley, la fijación de Mick Harvey por Serge Gainsbourg…) y que proporciona una luminosidad serena pero también ligeramente perturbadora a un Nick Cave que quizá influenciado por su nuevo amor y un saludable paso por una cura de desintoxicación aparece aquí casi como un espectro de sí mismo, un espiritu que nos canta desde otra dimensión, angel y demonio al mismo tiempo. Nick siempre ha cultivado su personaje y es quizá aquí donde se alza mas majestuoso e inalcanzable que nunca. Y es por ello precisamente, por ese aire de producto único e irrepetible (ni siquiera para sus propios creadores), por ese cruce perfecto entre el macabro punk, el bluesman lujurioso, el crooner atormentado y el baladista rompecorazones que este disco me roba el alma y nubla mi entendimiento.

No sé si es objetivamente su mejor disco. Puede que no. Puede que sea un poco irregular, que algunas canciones palidezcan ante la majestuosidad de otras (Ship Song, Weeping Song) o también puede que estas sean tan sublimes que cualquier cosa quede empequeñecida al lado de ellas. Sinceramente me falta claridad para juzgarlo. Me confunde y me enamora siempre, todas y cada una de las veces que escucho los primeros compases a coro de Foi na cruz entro en un trance que embota mis sentidos.




Antton Iturbe. Urretxu, 1971

Periodista musical
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