Kafe aleak 60
k&g
Mikel Iturria
Negu Gorriak -  Gure jarrera
  Esan Ozenki - 1991
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Han pasado 20 años
Un disco (viejo) es una caja llena de recuerdos

Comencé a introducirme en el mundo de la música con Kortatu, entre otros. Yo ya estaba en el insti y era un grupo de mi pueblo, además, banda que tuvo una carrera exitosa hasta 1988. Cuando dijeron adiós, muchos no entendimos sus razones (era demasiado joven, probablemente). De todas maneras, ya para entonces nos habíamos dado cuenta de que Fermin no había nacido para estar quieto.

Tras abandonar Kortatu, la banda que había fundado con su hermano Iñigo y con Treku, Fermin fue uno de los creadores de Egin Irratia. Aprovechó una colaboración firmada en la revista Argia (Ehun ginen) para dar a conocer su nuevo proyecto en el que le acompañaban el mismo Iñigo y Kaki Arkarazo.

Negu Gorriak participó en 1990 en Txerokee, antecedente del Txinaurriak de 2010. Y es que Xabier Montoia invitó a Negu Gorriak a tomar parte en aquel disco colectivo en homenaje a Mikel Laboa. Eligieron la canción Gaberako aterbea y de ella proviene el nombre de Negu Gorriak (juego de palabras entre crudo invierno e invierno rojo).

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Cantaron por vez primera en público a finales de 1990 en la cárcel de Herrera de La Mancha, tras publicar su disco homónimo. El siguiente, Gure Jarrera, vio la luz en abril de 1991, convirtiéndose en la primera referencia del sello Esan Ozenki. Para entonces, el trío inicial era ya quinteto con las incorporaciones de Mikel Abrego (batería) y Mikel Kazalis (bajo).

Y fue el 7 de septiembre de 1991 cuando vi por vez primera a los Negu en directo. Fue en Ezpeleta, en el primer concierto oficial de la gira europea que el grupo realizó para dar a conocer su segundo trabajo (previamente habían realizado dos directos oficiosos en el Gaztetxe de Bilbao y en La Bodega de Hernani). Mi cabeza tenía registrada que aquella noche de Ezpeleta el cartel era triple, pero según NeguGorriak.net los únicos invitados fueron los parisinos de Dirty District.

El álbum había sido editado en primavera y, para entonces, teníamos bien interiorizadas todas sus canciones. A pesar de todo, los amigos que nos acercamos a Ezpeleta nos quedamos asombrados ante lo que vimos en directo. No sé si di muchos saltos, porque la única imagen que ha quedado en mi cabeza es que me quedé pegado al suelo. Nunca habíamos visto un show semejante de ninguna banda local. Eran grandes, claro que sí.

En diciembre de 1992 me fui a pasar unos días a París. Allí asistimos a un nuevo concierto en la sala Farenheit. La velada la había organizado una asociación de enfermos de Sida y allí comprobé que tenían fans de todos los colores. Por ejemplo, vi a una señorita japonesa vestida con zapatitos, falda y paraguas a juego que había venido desde Japón solo para ver la actuación de Negu Gorriak.

Y de Japón vino aquel mismo año la edición del disco Gure Jarrera que tengo guardada en mi casa, comprada en la tienda Bertso-Hop de Irun.

Bertso-Hop. Proyecto surgido allá por 1989 y donde trabajaron Ione, Jabiolo, Jitu y Fermin, sin olvidarnos de Víctor, cantante de Vómito Social al frente de la sección de cómics. En ese espacio fue donde vi por vez primera que los discos nacionales eran los de Euskal Herria y que se podía ser alternativo vendiendo una colección de discos de Luis Mariano. Y es que Bertso-Hop fue muy importante en mi educación musical, al igual que los bares que le daban a la música el espacio que se merecía.

Gracias a Negugorriak.net he recordado que la revista Rock de Lux eligió Gure Jarrera como mejor disco de 1991. El trabajo recoge ya todas las características que marcaron la carrera de los Negu: habilidad para beber de fuentes diversas (como en la canción B. S. O.: raíces, rock, rap, reggae; esto es, mezclar al bertsolari Jon Maia con Mano Negra o interpretar en euskera el Song Number One de Fugazi), capacidad para reivindicar múltiples causas (Ez dezagun sal y la batalla contra el cemento; la Centroamérica de los 80 retratada en Bisitari iraultzailea; los negocios de Galindo y Ustelkeria, canción que llevó al grupo a los juzgados y que puso a la banda contra las cuerdas. Todo ello a través del pasapuré del sonido crudo de los Negu.

Han pasado pues veinte años desde la publicación del disco. Diez años desde que Negu Gorriak dijera adiós. El tiempo no pasa en balde, pero si pretendemos que la victoria sea nuestra toca despertar: nos lo tenemos que creer, unirnos y organizarnos. Que cada cual ponga esta frase en su debido contexto. Amén.

Mikel Iturria
Blogaria
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Fotografía: Jon Iraundegi




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