Kafe aleak 69
k&g
Teresa Fernández Ulloa
Dave Alvin - King of California
Hightone, 1994


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La primera vez que escuché a Dave Alvin fue en algún momento de los 80, cuando era parte de los Blasters, donde destacaban, como siempre, su guitarra y sus letras. También estuvo en otras bandas como X y los Knitters, que pasaron más rápidamente; pero cuando ha desarrollado plenamente su potencial como compositor ha sido como líder de su banda, Dave Alvin and The Guilty Men (e incluso con The Guilty Women, en uno de sus últimos discos). Supongo que en aquel momento me pudo sorprender lo que a muchos, que dejara una banda tan intensamente rockanrolera y de éxito como los Blasters y que, además, se pusiera a cantar, pues su voz no era la de un gran vocalista si se comparaba con la de su hermano Phil.

Él cuenta que muchos rockers iban a verlo a los conciertos pensando que seguiría haciendo el mismo rockabilly gamberro (aunque también con fondo) de antes, y que lo abucheaban cuando veían el camino intimista (americana, roots rock, folk) que había tomado. Romeo´s Scape (1987) y Blue Blvd. (1991) son los primeros balbuceos de un solista en ciernes, pero King of California (1994), con solo un pequeño acompañamiento acústico, prueba que Dave es, además de un excelente compositor y guitarrista, un gran vocalista. El otro disco que yo recomendaría escuchar junto a este es Blackjack David (1998).

En King of California escuchamos su voz de curtido fumador (de mentolados, porque tiene mal aliento), endurecida y rasposa, perfecta para contar las historias de las personas de la calle, en busca del sueño americano o del amor, todo desde la ternura mezclada con melancolía, desengaño, soledad y cansancio. La historia del que abandona su casa y a su amante en busca de oro o plata en California (King of California), del incendiario (Barn Burning), del trabajador que al volver a su apartamento observa a los niños mexicanos celebrando alegremente el 4 de julio mientras lamenta la pérdida del amor de la mujer con la que vive (Fourth of July). En realidad casi todas tratan sobre almas solitarias y amores y desamores (Every Night About This Time, Goodbye Again, Bus Station, East Texas Blues, Little Honey, I Won´t Be Leaving, Border Radio), junto a homenajes a la madre tierra y lo salvaje de algunas tierras americanas como Alaska, recordadas por un preso (Mother Earth, Blue Wing).

Se trata de canciones musicalmente muy diferentes entre ellas: clásicos como el What Am I Worth de George Jones, canciones que ya habían hecho de modo muy diferente los Blasters (Border Radio, Bus Station), tradicionales (East Texas Blues) o canciones de amigos y grandes compositores (el Blue Wing de Tom Russell o Mother Earth de Memphis Slim). Un puñado de joyas a las que Dave Alvin ha dado una forma nueva, en apariencia más simple cuando se escuchan, pero con una gran calidad, a la que contribuye también el productor y músico, genio de la slide guitar, Grez Leisz.

Dave Alvin es un storyteller, un cuenta cuentos que debe mucho a Woddy Guthrie, pero también a Chuck Berry, Buck Owens, Ray Charles… Este disco es un disco de folk en acústico, con la fuerza de un rocker. Y entiendo que muchos se sintieran defraudados si esperaban algo más tipo Blasters (y yo adoro a los Blasters). Pero esto es otra cosa.

Sus inicios en solitario no fueron fáciles. Romeo´s Escape (1987) no tuvo éxito en el mercado, y su compañía, Columbia Records, pasó de él. Sus problemas de salud lo dejaron un poco fuera del circuito, a no ser por un tour salvaje con Mojo Nixon y Country Dick Montana (Pleasure Barons). En 1989 Dwight Yoakam hizo famosa una canción de Dave, Long White Cadillac, y con los royalties pudo sacar su segundo álbum con el sello Hightone. Desde entonces ha ido entre el rock de raíces, folk, americana y material acústico más introspectivo. Una colección de canciones tradicionales de folk y blues, Public Domain: Songs from the Wild Land (2000) hizo que le dieran un Grammy al mejor álbum de folk contemporáneo. Ahora está con el sello Yep Roc y durante años le acompañó al acordeón su amigo del alma Chris Gaffney, que ha muerto hace poco. Quizá como una separación de fases decidió, un día en el Hardly Strictly Bluegrass Festival en San Francisco, hacer una banda con algunas de las féminas que tocaron con él. Pasé una noche bebiendo vino tinto con Chris Gaffney y Dave Alvin hace unos años, después de un concierto, y viendo su amistad (y no es fácil llevarse bien con Dave Alvin, dado su carácter, un rocker divertido pero egocéntrico y con mala hostia) y entiendo que necesitara un nuevo proyecto en el que interesarse.

He mencionado que su estilo es ecléctico pero creo que la introspección es su sello personal, el leitmotiv de sus canciones. Y ambas cosas, el eclecticismo y el estilo personal, eran algo que él admiraba, según cuenta, de Ray Charles, al que con 14 años se encontró en un ascensor de mercancías cuando iban a tocar en una convención de una compañía cervecera. No se atrevió a decirle nada, pero le hubiera gustado decirle que de él admiraba que tiró las paredes que separaban el blues, gospel, country, jazz, r + b… Era un artista que había hecho discos con la jazzer Betty Carter, el bluesman Guitar Slim, la diva del soul Aretha Franklin, o el crooner country George Jones, y ello sin perder un estilo vocal personal, basado tanto en la iglesia como en los antros de música. Dave dice que no se atrevió a decirle que él basaba su forma de escribir canciones en la filosofía ecléctica de Ray y que éste era un consuelo para él cuando la gente intentaba forzarle a tocar o escribir sólo en un estilo.


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Personalmente me alegro de haber escuchado a Dave tan a menudo antes de irme a vivir a Estados Unidos. Y recuerdo que cuando me compré un viejo Cadillac y lo conduje por primera vez, no en California, donde he pasado la mayor parte de mi vida allí, sino en Carolina del Norte, el primer CD que puse fue uno de Dave Alvin (no me acuerdo de cuál, pero posiblemente King of California). He estado con los indios hopis, he esperado autobuses en la greyhound… y en realidad nada de eso era nuevo. Aunque como rocker ya había sentido múltiples realidades americanas a través de los sonidos de Sam Cooke, Elvis, Ray Charles, Dwight Yoakam o Tom Russell entre otros muchos… Dave Alvin me dio una imagen reflexiva de la América pasada mezclada con la América presente, una visión que luego encontré en su libro, y que me ha acompañado los casi 9 años que he vivido allí.


Teresa Fernandez Ulloa

Bilbo, 1970

Editora de la editorial Gamuza Azul






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