Kafe aleak6
k&g
Miren Jaio
The Beach Boys - Pet Sounds
Capitol - 1966

bo


Sonidos de animales

Fragmentos escritos al son de Pet Sounds (The Beach Boys, 1966), especialmente, de “I Just Wasn’t Made for These Times”

Inocente

Hay unas palabras de Brian Wilson, cantante de los Beach Boys, musitadas tras décadas de ruina mental, que son desarmantes: “Creo que ha pasado el momento del pop. Porque, ¿quién será capaz de hacernos alucinar como Phil Spector lo hizo?... La música se ha agotado. La inocencia se ha agotado”.

Brian Wilson, icono-visionario-víctima del pop y dueño de la rara habilidad de hacer que la gente llore con su música, está loco y puede permitirse el lujo de soltar ocurrencias como ésta. No tanto ocurrencias, como chispazos de lucidez de una mente que, dicen, se pasa parte del tiempo de vacaciones entre el estupor y la lobotomía.

No es momento para el pop; tampoco para la inocencia. Lo cierto es que el pop de hoy poco tiene que ver con la música que los hermanos Wilson, un primo y un amigo tocaban en una California donde siempre lucía el sol. La música pop de hoy puede ser muchas cosas –ácida, lúcida, perfecta- pero nunca inocente.

En cambio, cuando la música pop nació hace cuarenta años, imposiblemente cristalina y luminosa, la inocencia estaba allí. Hay gente ahora que juega a que el mundo se ha detenido en mitad del estribillo del “Baby, It’s You” de las Shirelles, y llama a eso pop. Pero eso no es música pop. Eso es cualquier otra cosa: simulacro revivalista, impostura nostálgica, falso remedo… nunca pop.

Así, aquél que hace años proclamara que quería tocar música que “hiciera que la gente se sintiera querida” entreabre los ojos y a través de una maraña de neuronas cortocircuitadas lo ve todo claro como la luz del día: aquí no hay sitio para la inocencia, pura ilusión. A la inocencia le pasa como a las alas de la mariposa, que te acercas, las tocas, y ya no hay mariposa. Hasta hace poco, sí, podías encapsularla en cantos gloriosos de tres minutos; ahora, ni siquiera eso.

Con inocencia en el mundo o sin ella, sigue habiendo gente, poca, que permanece inmune a la realidad. Un milagro. Como el del Brian Wilson que cantaba “I Just Wasn’t Made For These Times” (“no estoy hecho para estos tiempos”). Demasiado inocente y demasiado pop.


mugalari


Nostálgica

El texto de arriba se publicó en el suplemento Mugalari del Gara en octubre de 2002. Nueve años más tarde, releo el texto. No me gusta ni el tono ni el argumento. Tampoco me gusto yo. El texto sostiene lo siguiente: ya no es posible hacer pop porque el pop es inocente y la inocencia no es posible en los tiempos de hoy (el hoy de 2002), distintos de aquéllos en los que Brian Wilson componía canciones y se sentía solo y fuera de lugar.

Atemporal e inapropiada

La debilidad del argumento, esgrimido con un tono vehemente y nostálgico que me resulta demasiado familiar, nace de un error típico: confundir una cuestión objetiva –lo que el pop es-, con sus efectos subjetivos -los sentimientos y sensaciones que el pop provoca en mí-. Siguiendo con esto, ¿es el pop intrínsecamente inocente? ¿es el pop nostálgico? Sigo escuchando “I Just Wasn’t Made For These Times”. No logro concentrarme: su orfebrería de delicadas polifonías vocales me arranca repetidamente del lugar en el que me encuentro y me arrastra al limbo de la música pop. Con el objeto de tratar de avanzar en la construcción del nuevo argumento (mientras me pregunto si dentro de nueve años seguiré sosteniéndolo1), cambio de canción. Me sucede lo mismo: la nueva melodía me arroja de nuevo al limbo de la música pop.

La segunda canción es “Posponías”. Parte del disco Monólogo interior, la canción del grupo Single se me apareció hace unos meses, y me hizo dudar durante semanas sobre qué disco elegir para este texto. La canción llegó a mí a través del mail un sábado por la mañana. Me la mandó un amigo con el que había coincidido la noche anterior en algo, no sé si una inauguración o un concierto. Allí nos intercambiamos las frases típicas de siempre: “¡Cuánto tiempo!”, “¿Y si vamos a tomar algo?”, “Sí, no. Es que ahora no puedo”, “Ya, mejor que no. Yo también voy fatal con todo”.

Posponías” y “I Just Wasn’t Made For These Times” cuentan historias diferentes (la de un hombre de mundo que promete pero nunca complace; la de un adolescente que desea pero al que el mundo no complace). Hablan de tiempos otros, que no han llegado y no llegarán, y retratan un mismo sentimiento, el de la inadecuación del sujeto al tiempo que le toca vivir. Durante tres minutos, las dos canciones sumergen a quien las escucha en la burbuja de la música pop. Ésta no es ni nostálgica ni inocente, y tiene la rara cualidad de lograr aplacar un rato la angustia existencial que aqueja al oyente mientras discurre ajena al transcurso del tiempo.


1 No me atrevo a contestar. En cualquier caso, sería estupendo releer el texto dentro de nueve años y volver a estar en total desacuerdo conmigo misma. Eso supondría que es posible ser otra aunque sea a costa de equivocarse todo el rato.



Miren Jaio

Bermeo, 1968

Crítica de arte

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