Kafe aleak 73
k&g
 Marta Villota
Stereolab  -  Refried Ectoplasm (Switched on Volume 2)
Duophonic eta Drag City - 1995
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“The immutable system engenders rot
The world is exciting
Is the triumph as the new nation
But the tensions have to be creative with some time
I don’t care if the fascists have to win
I don’t care democracy’s being fucked
I don’t care socialism’s full of sin
The immutable system is so corrupt
We got to keep the lift, hope, and struggle
Where is the lift, the hope, and the struggle
Give me the strength, the lift, hope, and struggle.”


No pueden ser más acertadas. Son frases de “Jenny Ondioline”, el single y el tema que abre el segundo disco del doble LP “Transient Random-Noise Bursts With Announcements” (Duophonic/ Elektra, 1993) de Stereolab, estruendo de minimalismo kraut y oscilación repetidísima bajo una voz dulce e inalterable, uno de los temas que más ha seguido conmigo desde que “encontré” a Stereolab hace casi veinte años y que hoy mismo vuelvo a escuchar y continua turbándome. Aún recuerdo las tres veces que cambié el disco y me hice con él ignorando que el pequeño salto tramado en “Golden Ball” es una intención incrustada en el propio tema.

Cuando me invitaron a escribir unas líneas sobre un álbum para un libro (en colectivo) acerca de música, historias y personas, lo que más me atrajo fue su enfoque, el de usar un disco como un argumento para hablar de otro encuentro, la relación con el mismo y la aventura personal recorrida en sus escuchas. Sin obviar su estilo, actitud y canciones como objeto del mismo, esto casi explicaría mi elección por el disco escogido. Cientos de clásicos, mitos y pioneros flotaron antes por mi cabeza pero era obvio que iba a ser Stereolab, aquella banda sobre la que no podré evitar alejarme de una crónica objetiva, _mayor razón, quizás, para no perder un hueco aquí_, y de la que, perteneciendo ya a los 90, dos décadas después sigo sin prescindir.

El disco en cuestión no es un álbum de estudio en sentido estricto, sino una compilación; si bien no veo en los recopilatorios un comienzo muy pasional para iniciarse en el sonido de una banda, _solo unos pocos valen la pena_, esta colección de singles y sencillos arman un “disco” absolutamente orgánico, oscuro y con identidad. Como bien dijo Stuart A. Staples de Tindersticks, "un álbum es una forma de arte y debe haber una relación entre cómo empieza, cómo continua y cómo finaliza. No es una mera colección de canciones”. Pues bien, así se siente la intrigante “colección” “Refried Ectoplasm (Switched On Volume 2)” (Duophonic, 1995).

En 1996, en una entrevista a Tim Gane para la revista The Wire, hablando del proceso usual creativo en el trabajo de Stereolab, el músico y compositor lanzaba esta frase: “Adoro las contradicciones en la música, creo que debería ser algo contradictorio. […] Pienso que la música debería transmitir algo para lo que no existen palabras”

Quince años después, la que escribe, sigue pensando que aquel sonido tiene algo de único e indescriptible, y que aún hoy sin sorprender nos sigue emocionando: el barroco del minimalismo; el sonido low-fi bajo el léxico de laberintos high-tech. Eclécticos del bilingüismo. Los maestros del juego y la paradoja verbal encriptada en una resonancia. Son artífices de la “yuxtaposición” (el asunto consiste en “ir mezclando sonidos para ir ordenando mis ideas y empezar a componer”) para hacer que algo tan complejo resulte sumamente hermoso y esférico.

Me aventuro y aprovecho el comentario de este músico atípico eligiendo un disco de la banda que co-lidera con su compañera Lætitia Sadier (o Laetitia Sadier) para hablar, acaso cavilar, sobre la música que construyen y lo que entraña, sirviéndome del hilo argumental como un pretexto para entrar en el lapso de una época y en clave autobiográfica desde un referente más oscuro y menos nombrado que cualquiera de sus otros álbumes de estudio, el disco de sencillos y caras B que recopila las rarezas de sus primeros cuatro años, “Refried Ectoplasm (Switched On Volume 2)”, editado por Duophonic en UK y por Drag City en US y publicado en 1995.

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El golpe áspero de “Harmonium” después de una distorsión radiofónica que abre como un saludo arrastra hacia una espiral de kraut más Neu! que “velvetiano”, cortan la base guitarras como cuchillas horizontales y detrás se descubre la voz aguda de Lætitia Sadier, contrapunto a una disonancia de enorme densidad. Acordes infinitamente repetidos evocan a Steve Reich en un tema hipnótico que nunca concluye cuando parece avisar su fin.

Que el disco arranque así es tan potente como el giro de tuerca que da en su segundo corte. Un descenso sin aristas se precipita en “Lo Boob Oscillator” en la voz pulida y desnuda de Laetitia con Farfisas. Son como una llamada y dos notas que me atrapan justo al entrar en ese lugar, el café donde me sorprendió por primera vez esta canción. Como si la realidad se volcase ahora en ficción, la de aquel encuentro; como si yo hubiese interpretado aquella escena que, cuatro años después, Stephen Frears recrearía en su film “High Fidelity” (2000), cuando Caroline, la periodista musical, entra en la tienda de discos “Championship Vinyl” de Rob Gordon (John Cusack) y le pregunta:

_”Perdona ¿es esto Stereolab?”_
_“Sí, sí lo es”_ contesta él.
_”Esta no la conocía. Suena increíble.”_

A mí, el guapo y melómano camarero del bar me explicó que se trataba de un disco raro, un tema incluido en un compendio de singles, caras B y temas inéditos, que no es un álbum de estudio pero tampoco un recopilatorio a la usanza. Daba igual, llegué allí la primera como narradora para subirme a un escenario y contar un cuento, pero antes de aquello y nada más entrar, la música inundó la sala y me envolvió en una cápsula de space age pop que deseé que nunca acabase. (imagin# que en este mismo  instante lo escuchas mientras lees estas palabras) El sonido kitsch de palmas y colores me
empujaba hacia un paisaje de árboles, praderas, amantes y piscinas, un lapso en medio de un periodo fausto. El espacio generado por un instante inventado. Era un fragmento que se hizo realidad dentro del espectáculo más permitido y deseado. Luz de sonido infinita que recoge el recuerdo, rota en batería. Y esa historia de un momento, precioso y hedonista en un tiempo de mi vida, resuena como aquella pieza del disco en el local: circense y como un pináculo feliz en medio de una oscura incertidumbre más bien dinámica e inevitable.

Nunca antes había escuchado el tema, “Lo Boob Oscillator” (aka Sub Pop, _el single se editó en este sello y ellos le añaden este alias_), y sin embargo sentí que esa melodía siempre había estado en mi recuerdo, como las de aquellos viejos discos de mis padres de exótica o lounge. No es nostalgia, es un efecto extremo y directo al corazón, como el generado por esos sintes tan vintage, los Moog, las Farfisas y Vox. Saturación inmediata del sonido más allá de las tres notas al tiempo.

Y así me hice con ese raro CD y con la, aún más rara, edición limitada del doble LP en ámbar, entonces descubrí otros temas inéditos o difíciles de encontrar, como "Tone Burst (Country)" (aka Captain Beefheart), para mí otra fábula secreta al oído de burritos caleidoscópicos. El proyecto para un split con Spectrum que nunca salió a la luz.

O como el bizarro EP “Crumb Duck” (Clawfist, 1993) de Stereolab con los industriales Nurse With Wound, que ya evocaba “Jenny Ondioline”. Porque "Exploding Head Movie" es un remix del mejor fragmento de aquel tema (final de la primera parte en su versión larga y original del álbum), ¡volvemos a esa pequeña enorme estrofa que encabezó este texto! Y “Animal Or Vegetable (A Wonderful Wooden Reason...)” que en la compilación apura toda la cara C, es un tremendo experimento de voces inversas y sature máximo de capas y capas de guitarra en distorsión. El susurro de Lætitia arrastrado por bóvedas de sonido se detiene en un repique de muelle y batería, se estrella, se levanta de nuevo y se inyecta en un tubo instrumental, disparado como un átomo de luz.
 
Su tributo al célebre compositor de avant garde, John Cage, llega con “John Cage Bubblegum” abriendo el último y fascinante tramo del disco, la cara D. A John le sigue “Sadistic”, inédito e imprescindible, _¡de no ser por esta colección nunca lo habríamos bebido!_, una píldora supersónica que siempre me remontará hasta el hedonismo indie y nocturno malasañero de aquellas danzas en nuestra querida y madrileña Sala Maravillas. Esto mismo me produce “French Disko”, vital, con trueque bromista en su consonante.

“Refried Ectoplasm (Switched On Volume 2)”, o simplemente “Refried Ectoplasm”, continua a la primera compilación de 1992, “Switched On” (Too Pure). Los títulos de los discos y las canciones de Stereolab nunca son casuales, como sus portadas. Un poema, un instrumento, una peli, un artista, un músico o una activista, en cada juego de palabras hay una lectura o un homenaje. Switched On Bach es el álbum debut, en 1968, de Wendy Carlos, pionera en la música electrónica que empleó sintetizadores, y lo que inspiró el nombre del disco del que hablamos.

Su cubierta muestra de nuevo a ese extraño personaje. Una imagen, “The Deadly Finger”, el “dedo letal” que apunta, te increpa y dispara. Le apodaron "Cliff" y aparece en las portadas de sus primeros discos (“Aunque parezcan lo mismo, no lo son exactamente”). Recogidas de una reproducción de un cómic suizo-alemán de los años 70, Hotcha!, recuerda a los manifiestos situacionistas. El dedo que apunta acaba transformado en el cañón de un arma que dispara “Peng!” en “Peng!” (Too Pure, 1992), álbum debut de la banda.

Compilación, bastardo, desconocido, referenciado u obviado es, como Tim Gane diría, “una colección de ideas”, y sigiloso por no encontrarse entre los aclamados discos que rompieron con su sonido anterior, valga el ejemplo, “Mars Audiac Quintet” (1994), “Cobra and Phases Group Play Voltage in the Milky Night” (1999) y “Sound-Dust” (2001) [yo además incluiría “Dots and Loops” (1997)], los que el mismo músico considera “discos definitivos”.

Estos y aquellos otros discos no he dejado de escucharlos, razón por la cual podrían haberse cargado de recuerdos y experiencias desde entonces, más en cuanto que los acontecimientos son cada vez más rápidos y frecuentes. Sin embargo me detengo en ese instante, el que ahora miro y contemplo como un momento que pudo ser uno de los más felices de mi vida. Ya suena “Tempter”, cierra grave y taciturna pero sin drama y como una maravillosa Nico se aleja…  No congelo el recuerdo, lo conservo mas lo nutro con mi suerte a continuación… volviendo a escuchar-sentir ese misterioso Volumen 2.


Notas de mi vinilo:

Label: Duophonic

Catalog#: D-UHF-D09

Format: 2 x Vinyl, LP, Compilation, Limited Edition, Amber

Country: UK

Released: 1995


OTROS POSIBLES TÍTULOS:

STEREOLAB edo kantu situazionistaren oraindino-a

STEREOLAB edo manifestudun musikaren oraindino-a

STEREOLAB eta amaiera irekiak


Marta Villota

Madrid, 1975

Organizadora de conciertos, escritora sdobre música

navegandoenlatalante.blogspot.com

*Argazkia: Monophonic.grrrl