Kafe aleak 74
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 Ismael Manterola
Seu Jorge - Creu
Wrasse Records - 2004
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A favela é um problema social

Junto a los Carnavales, la Samba y el fútbol, la favela es una de las cosas más famosas de Brasil.La propia palabra ha pasado a usarse en todos los idomas, para referirse a los barrios pobre llenos de chabolas.


Tal y como nos pasa con otros pueblos, lo que en Europa conocemos de Brasil está lleno de tópicos. Esperamos encontrar la calidez, mśica y danza de los pueblos tropicales, mientras lanzamos una lejana y triste mirada a la pobreza. Por eso no conocemos demasiado las expresiones culturales que se llevan a cabo en esos lugares clasificados en otro tiempo como tercer mundo.

A pesar de que a Europa y a EEUU ha llegado mucha música de Brasil y de que ha tenido amplia influencia en sus músicas; a pesar de que últimamente hemos tenido oportunidad de ver películas brasileñas (con las favelas como tema principal), ¿qué sabemos de la producción cultural de Brasil? Más concretamente en mi terreno, ¿qué artistas brasileños conozco? Y yendo un poco más allá, ¿he leído algún libro de algún escritor brasileño?

Y limitandonos al tema del arte, han pasado años desde que algunos artistas de Brasil me sorprendieron y me maravillaron. Fue, por una parte, una grata sorpresa, y por otra, me enfadé cuando ví por primera vez los trabajos de dos artistas históricos de Brasilen la Documenta de Kassel de 1997. Emociones opuestas; primeramente, alegría por descubrir las interesantes y excelentes obras de dos artistas; y luego, la rabia por no haberles conocido antes, pese a ser artistas de hace mucho tiempo (ambos habían fallecido para entonces); especialmente, porque me di cuenta de lo eurocéntricos que somos respecto al conocimiento de nuestra historia y arte.


Una Mujer

Lygia Clark fue una artista nacida en 1920 en Belo Horizonte. Falleció en Río, en 1988. Los primeros trabajos en la década de los 50 fueron fruto de sus investigaciones geométricas y analíticas, pero poco a poco se abrieron a reflexiones en torno al uso del cuerpo y la intuición.En sus trabajos posteriores, Lygia Clark combinó perfectamente las capas que iban dejando las agitadas culturas brasileñas. 


Las caretas que mostraron en Kassel me fascinaron. Al igual que las de carnaval, eran obras de arte para ser usadas y vestidas, con espejos frente a los agujeros de los ojos, y por tanto, podríamos haber visto nuestros propios ojos si nos las hubieramos puesto. Junto a la mito de poder ver más con la ceguera, Lygia Clark utilizó en numerosas ocasiones caretas para cubrir los ojos, para quitar supremacía a la mirada; pero sobre todo, para darlesa a los otros sentidos, al igual que muchos artistas de la época. Por otro lado, el conocimiento de uno mismo, mediante ritos de iniciación muy habituales en religiones básicas o creencias llevadas de África a América. Clark, con ese material popular superó las tendencias de análisis del arte contemporaneo, para abrirlo a la dimensión antropologica del arte. el arte no volvería a ser un bello objeto vendible que aparecía ante la contemplación estática; frente a eso, podía ser un instrumento para usar al servicio de la libertad del ser humano y despues deshacerse de él, hecho con materiales perecederos y pensado para la acción.

Quizás, por esa razón tuvo que desterrarse en 1968, cuando los militares de Brasil endurecieron la represión, porque la capacidad liberadora del arte se convirtió en peligrosa; o porque, al borrar los límites entre la alta y la baja cultura, podría tener una influencia expansiva.

Eu Sou Favela

Me ocurrió tanto de lo mismo con el trabajo del artista Hélio Oiticica, que nació en Río en 1937 y falleció en 1980.

Pese a ser más joven, se convirtió en amigo de Lygia Clarke cuando se encontraron en las tendencias neoconcretas del arte. Sus primeros trabajos se basaban en análisis a cerca del colos y la forma, y se convirtieron en tema de reflexión permamente en el corto recorrido del arte de Oiticica.

De entre las obras expuestas en Kassel, la serie denominada Parangolé, que comenzó en los 60, fue la que más me impactó. Sin dejar de trabajar la forma y el color, comenzó a usar materiales de las favelas en las prendas, para ser vestidas. Los plásticos y telas de colores que la gente podía usar en los desfiles y danzas, se convertían en esculturas humanas, y los estudios analíticos se llenaban de vida en  un contexto popular.

Mediante ello, Oiticica se acercaba, junto a Lygia Clark, al concepto de Antropofagia, creado por Osvaldo Andrade. Según la Antropofagia, un pueblo colonizado absorbe algunos aspectos de la cultura dominante, para después de hacer la digestión y juntarlo con otros alimentos, expulsarlos o usarlos de otro modo.

Aquellas esculturas vivientes llenas de color bailaban alegremente en los desfiles de las fiestas, sin saber que eran obras de arte con vida. En ello se basaba el objetivo de muchos artistas de aquella época, en renovar la vieja idea vanguardista de juntar arte y vida, o disolver el arte en la vida. Un arte integrado en la vida no tiene conciencia de arte y mediante ello volveríamos al inicio, a una época sin el concepto del arte; por tanto, se cerraría el el ciclo de un tipo de arte que tantos años duró.



Ismael Manterola
Zumaia, 1966
Crítico de arte





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