Kafe aleak 78
k&g
 Asier Leoz
Tindersticks   -   Tindersticks II
Island Records - 1995
bo



UN OCÉANO DE PEQUEÑAS LÁGRIMAS

Diferentes modos de mirar al paisaje calcinado. Apenarse sentado ante él, pensando en cuánto tiempo pasará hasta que
vuelva a brotar una planta nueva, o recordar lo efímeramente bello que fue, aunque sólo lo fuera por un momento. En el caso
del segundo disco de Tindersticks la última opción es la acertada, pese a que la suya no sea una belleza dulce, ni soleada.

¿Cómo explicar que tienes una relación personal conun disco? ¿Cuáles son las palabras idóneas para explicar que necesitas
tener cerca continuamente esas canciones y secuencias? La música, al igual que otras cosas, es algo que escapa a la
comprensión. Woody Allen en Manhattan decía que valoramos en exceso el cerebro, que las cosas importantes consiguen llegar
a nuestro interior por otros caminos.

Claro. puestos a hablar del segundo disco de Tindesticks podría resaltar, por ejemplo, que desde el primer momento usan la
disonancia como recurso dramático , el el tema El diablo en el ojo. Podría contar cómo se me encogió el cogote la primera vez
que escuché cantar a Stuart Staples, despidiendose de alguien -"no te voy a cerrar los ojos todavía, no voy a apagar la luz / hay
algo aquí que deberías ver"- mientras los acordes aflamencados que le rodeaban iban desprendiendose. Las siguientes veces me
ocurrió lo mismo. Stuart Ashton Staples, un cantante con una reverberación propia, convencido de amplificar todo aquello que
avanzaba el primer disco. Esa voz y la sección de cuerda, acompañados del órgano y con detalles de trompeta, definieron el sonido
de Tindersticks, la identidad del grupo de Nottingham. Y podría intentar explicar que en la canción A Night In el cantante parece
conmocionado pero no artificial. Y que anda siempre al borde del precipicio, pero que nunca atraviesa esa fina linea que hay entre la
emoción y la afectación. Que el hombre sigue pareciendo de carne y hueso en Tiny Tears. Esa canción trata de las pequeñas
lágrimas, esas que seguramen nosotros mismos provocamos. Esas que no vemos en quien tenemos al lado nuestro hasta que llora
demasiado.

Si buscamos referentes, podría sernos de ayuda citar que la llamada My Sister me recuerda a The Velvet Underground.
Concretamente, el cuento oscuro The Gift, cuyo protagonista, metido en un paquete, se envía a sí mismo por correo a la persona que
ama y esta, al no poder abrirlo, coge una sierra y lo destroza, y con ello, claro, al amante que portaba. En My Sister también hay humor
negro, pero al tener una instrumentación más amable y naif, crea un gran contraste con la frialdad del narrador, siendo esa una de las
principales características del disco. El contraste, de voces en este caso, también es clave en Travelling Light , con la voz de Carla
Torgerson, de The Walkabouts.

Todo eso podría contar de una forma u otra. Pero no serviría de nada explicar por qué Tindersticks II, un disco incomparable en su
desolación, en vez de provocarme tristeza me provoca todo lo contrario, por qué me alegran el día esas tristes y oscuras historias. Este
disco que no puedo abrazar me hace sentir pequeño. Pequeño y feliz




ASIER LEOZ AIZPURU
DONOSTIA, 1970
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