Kafe aleak7
k&g
Juan Luis Zabala
Bob Dylan - Blonde On Blonde
Columbia - 1966
bo


El correcto uso de la armónica


Y crecí tratando en vano de desentrañar

todo lo que el miedo esconde

y yo me hundía en el ‘Blonde On Blonde’

haciendo que los días me duraran mucho más,

mucho más, lo juro, mucho más”.

Nacho Vegas



Surgido de la nada, aquel arpegio, aquella armónica, aquella melodía...Bob Dylan, la última canción del Blonde On Blonde. Sad Eyed Lady of the Lowlands. ¡Cuánto tiempo sin escucharla! ¡Cuántos recuerdos entremezclados! ¡Cuánta tristeza y cuánta fuerza junta! ¡Vaya inyección de vida por vena!


Me levanté de la cama y salí al exterior de la caravana, ĺas ganas de escuchar mejor la canción me empùjaron a ello. La intención de echar la siesta se esfumó de inmediato, de facto, sin ninguna orden ni debate de mis voces interiores.


La canción venía de la caravana vecina. Una mujer tendía la ropa, con una blusa blanca y ligera por encima del bañador. Me acerqué a ella como un automata que la canción había hechizado.


-Perdona -me salió del interior, con una seguridad que me dejó perplejo a mi mismo-. Tienes un cigarro? No fumo pero, oye, con esta canción... ¡Hace tantos años que no la escuchaba!


Además de darme el cigarro, una vez tendidas todas las prendas, me invitó a tomar un café en su caravana mientras escuchabamos Blonde On Blonde.


Fue así como conocí a Marta, en un bochornoso día de agosto, en el camping de Mendigorria. Tenía mi misma edad y de joven oía la misma música que yo: Bob Dylan, Neil Young, Lou Reed, Janis Joplin, The Doors, Eric Clapton…


-Durante unos años, cuando tenía 14 o 15, este disco -hablaba de ese Blonde On Blonde de Bob Dylan- fue un disco muy importante para mí – me confesó-. En lugar de enamorarme de un chico del pueblo, me enamoré del Bob Dylan que aparecía en la portada del disco.


-Y soñabas que te cantaba Sad Eyed Lady Of The Towlands...


-¿Cómo sabes eso? - dijo sonriendo.   


-Es muy facil. Yo soñaba con ser el Bob Dylan de la portada de Blonde On Blonde, y con encontrar una chica que me pidiera que le cantara Sad Eyed Lady Of The Lowlands.

-
¿Acompañado de la armónica?

-¡Por supuesto! ¡Siempre llevaba la armónica encima!

-¡Uaaa! ¡Maravilloso! -exclamó con una pequeña carcajada.

Como me sentía a gusto con la conversación, decidí contarle una vieja anécdota que tuve con el Blonde On Blonde.

-Hace unos 30 años, seguramente el día que compré el disco, en un concierto que dio Benito Lertxundi en una pequeña sala del pueblo, me senté en primera fila, con el LP en vinilo de Blonde on Blonde en el regazo, mostrando el rostro de Bob Dylan, para que Benito lo viera bien desde el escenario.

-Y...¿lo vio?

-Nada más sentarse en la silla del escenario. Mirando al disco dijo algo así: “¡Mira! ¡Aquí tenemos a Bob Dylan! Será mejor que le dejemos a él el escenario”.

-¿Cómo te sentiste en ese momento?

-Totalmente avergonzado.

-¿Querías ser cantante?

-Sí, ese era mi sueño.

-¿Y...?

-Sólo con querer no basta.

-Ya sé, sí. Querer no suele ser suficiente para casi nada.


Hablamos sobre canciones y sueños de la juventud con autoironía pero con ternura. Me vino a la memoria Chelsea Hotel de Leonard Cohen, pensando que esa frase que tantas veces me apliqué a mí mismo erá válida tambien para Marta: “We are ugly but we have the music”.

-La música me hacía sentir más bello -me salió de dentro-. O, sin más, para decirlo más simple y sinceramente: más guapo.

No duró demasiado la conversación. El marido y las dos hijas de Marta volvieron de la excursión en bicicleta, y yo retorné a la autocarabana. En breve llegarían mi mujer y mi hijo de la piscina del camping.

Encendí el pequeño ordenador que teníamos en la autocaravana y busqué en Youtube el Life Is A Gas de T. Rex. Me tumbé en la cama, mirando al techo: “I could I loved you girl like a planet”, cantó Marc Bolan, “I could have chained your heart to a star…”.


Juan Luis Zabala

Azkoitia, 1963

escritor y periodista cultural

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