Kafe aleak 83
k&g
 Victor Iriarte
Will Oldham - Western Music
Acuarela
, 1997


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EL FUTURO

1.

Entonces aún escribíamos cartas con sellos y nos mandábamos cintas de casete y hacíamos fotografías en blanco y negro e íbamos a los conciertos para ver si de una maldita vez sucedía algo en nuestras vidas. Hablo de 1997. Han pasado ya catorce años desde entonces y he tenido que buscar en las cajas de zapatos en las que guardo los recuerdos de aquella época para encontrar todo esto sobre lo que escribo ahora. Y ahí estaban: las fotografías, las cartas, las entradas a conciertos y los días en los que aún quedaba todo por hacer. Entonces nos preguntábamos cómo iba a ser nuestra vida, dónde estaríamos dentro de diez años, si viviríamos en países extranjeros o en el lugar de siempre, si por fin, en algún momento, dejaríamos de estar solos.

Eso era el futuro. Nuestro futuro de hace catorce años.


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2.

Una de las fotografías lleva la fecha y el lugar anotados al dorso con tinta roja:18 de octubre de 1997, sala Purgatorio, Berango.

Recuerdo que era una noche de mucho viento y que desde las ventanas de la sala se podía ver un bosque en el que había una palmera y que la tormenta agitaba mucho las ramas y que por un momento fue como si el concierto y los árboles estuvieran sonando a la vez y que eso fue emocionante.

Entonces Will Oldham todavía no era Will Oldham, o al menos no para nosotros, que le conocíamos sólo por aquel disco firmado como Palace songs titulado Hope (Domino, 1994). Seguramente fue Carlos quien se enteró del concierto y me llamó y me dijo que un tal Will Oldham iba a actuar cerca y que el tal Will Oldham era el de Palace y entonces sí, sabiendo que era el de Palace, el que cantaba la canción de Agnes, queen of sorrow, supimos que íbamos a ir y que quizá aquella noche, por fin sucedía algo, cualquier cosa, pero algo, en nuestras vidas.


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3.

He llamado a Luis para preguntarle si el Purgatorio sigue existiendo. Como sala de conciertos cerró hace unos años, pero quiero saber si aún existe el edificio y dónde está exactamente, pues en la zona de Berango y Sopelana han construído nuevas carreteras y circunvalaciones y no estoy seguro de poder dar con el lugar. Luis no contesta. Conduzco en dirección Berango confiando en la memoria y en cierta intuición, y a pesar de que en un principio me despisto y termino en una carretera sin salida, pronto reconozco un edificio que podría ser la antigua sala. Han pasado muchos años, la fachada está pintada de verde turquesa y no hay nada que indique que el lugar es el lugar que yo busco. A las puertas y sobre la acera hay un coche mal aparcado y un tío que está a punto de entrar en él me mira y me dice que me conoce de algo. Sí, nos conocemos. Es Javi Leta, el que fue batería de El inquilino comunista. Le cuento que estoy buscando El Purgatorio y me confirma que estoy frente a la sala. Después le digo que estoy escribiendo algo sobre el concierto que dio Will Oldham y Leta recuerda que ellos también tocaron en la sala con El inquilino y que una vez vio un concierto de Kike Turmix en el que el lider de The pleasure fuckers rompió el escenario. “Imagínate a Kike con la tarima a la altura de las rodillas y con un boquete a su alrededor pero sin parar de cantar”, me dice. Después me invita a pasar a un estanco que hay al lado de la antigua sala y me presenta a Fernando Ansoleaga, el estanquero. “Este tío sabe todo lo que sucedió en la sala”, me dice. Y Fermando me cuenta los años de esplendor, el abandono del lugar y la posterior remodelación de la zona. Ahora, en los bajos del edificio, hay una cervecería llamada “La Palmera”. Y en el antiguo local llamado “El cielo del Purgatorio”, que en su época hacía de segundo bar de la sala, han puesto un bar especializado en bocadillos.

- ¿Y El Purgatorio?, le pregunto.

- Es una iglesia evangelista.


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4.

Querido Will,

Creo que te gustará saber que uno de los sitios por los que pasaste en aquella gira del año 1997 es ahora un lugar sagrado. Podría incluso ser parte de una de tus canciones. La sala abre sólo los domingos y el estanquero me ha contado que los evangelistas han tenido algunos problemas con los vecinos, pues sus salmos, canciones y palmas son demasiado alboroto para un domingo por la mañana. Como ves, todo sigue siendo bastante parecido a cuando tú viniste por aquí: se trata de seguir cantando, al Señor (Oh, Lord!) o a Agnes, la reina de la tristeza. Las almas en pena del purgatorio siguen buscando su salvación.

A la sala no he podido entrar, está cerrada, pero he hecho una fotografía a través de los cristales y he comprobado que el suelo con forma de tablero de ajedrez sigue igual. También las ventanas desde las que se ve el bosque de la parte de atrás.

La palmera brilla al sol. Me hubiera gustado que por un instante volvieran la tormenta y el viento, pero no ha sucedido. Es una mañana soleada del mes de abril.



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5.

También fue la primera vez que vimos a Migala en directo, acababan de editar su primer disco (Diciembre 3.a.m, Acuarela) y no sabíamos nada de ellos. Jesús Llorente vendía cd’s al lado de una columna y nos dijo que tenía un sello llamado Acuarela y que pronto volvería con más conciertos.

Leo ahora que en la grabación de Western songs Will Oldham colaboró con miembros de la banda australiana The Dirty Three y que durante la gira tuvo que anular algún concierto porque la violinista de los DT tuvo algún problema con su visado.

En El Purgatorio, Oldham subió al escenario acompañado por los musicos de Migala. Cantó Hope, canto Palace, cantó Agnes, queen of sorrow, canto sus canciones del oeste, después se quedó sólo con la guitarra y siguió cantando. Recuerdo el viento, la tormenta, el bosque y las ramas moviéndose. Y que por fin nos estaba sucediendo algo. Y que fue emocionante. Y que no entendíamos casi nada de lo que decía, pero que nos daba igual. Después leímos las letras y las tradujimos y encontramos piscinas, saltos, despedidas, miradas, tres fotografías, un viaje en coche, otra despedida... Pero lo importante había sucedido ya y no estábamos ni en el cielo ni en el infierno, sino en otro sitio, mucho más lejano y misterioso, justo al final de Berango y antes de llegar a Sopelana, frente a la parada de metro, dicen que ahora es una iglesia evangélica, dicen que hay un pastor con barba que canta desde muy dentro y que emociona a sus feligreses, dicen que pronto cambiarán de lugar y que seguirán su ruta, hacia el oeste, siempre hacia el oeste, como hacen los caballos salvajes.



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6.

Han pasado ya catorce años. Carlos acaba de ser padre, la pequeña se llama Maia y ahora viven muy cerca de la frontera, en Irún. También Luis ha sido padre y dice que pronto llevará a Martina a su primer concierto. Yo he vivido en ciudades extranjeras, me he ido y he vuelto varias veces. Estos días me preparo para otra mudanza. Hace mucho que no coincidimos todos en un concierto.

A Will Oldham lo hemos visto últimamante en las películas de Kelly Reichardt, haciendo de amigo triste y sin rumbo en Old joy (2006) y de vagabundo en Wendy and Lucy (2008). Seguimos comprando y escuchando sus discos. Años después volvimos a verle en Oñati, acompañado entonces en el escenario por Anari.

Creo que fue Luis quien hizo la fotografía: Carlos a la izquierda, Will en el centro, yo al otro lado, los tres mirando a cámara. Entonces no sabíamos nada de lo que nos sucedería después. Seguimos sin saberlo. Eso es el futuro.


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Victor Iriarte

Bilbo, 1976

Cineasta