Kafe aleak 85
k&g
 Aritz Galarraga
Beti Mugan   -   Batzen
GOR diskak - 1991
bo



 

Cambios de futbolsofía

Quien no sabe más que de balompié tampoco sabe nada ni de balompié
                                        SOKRATES BRASILEIRO

Joseba Llorente marcó un gol. Hasta ahí todo normal. Más o menos normal. Teneis razón, no es tan, digamos, estético como otros jugadores, pero es más lógico que Joseba Llorente meta un gol, a que descubra la vacuna contra el sida. De paso, decir que cuando jugabamos juntos yo metía más goles que él, además de ser injusto, es una mentira enorme. Pero no os creais, yo también tuve un corto idilio con el gol. Ya os lo contaré en otra ocasión. Bueno, esperad, quizás no haya otra ocasión, mejor os lo cuento ahora: en aquella época jugaba en el Real Unión, de delantero. Como no metía goles fui retrasando mi posición, medio punta, centrocampista, defensa central. Metí mi único gol en la última jornada, desde el centro del campo. ¿Cuál es la lección?A saber, en esas ocasiones me siento como nuestro espigado delantero con el balón en sus pies.

Total, que Joseba Llorente metió un gol. Los catalanes bastante tranquilos, el Barsa tenía aún una ventaja de dos goles, y sólo quedaban veinte minutos para que acabara el encuentro. Metió el gol, uno a tres, se levantó la camiseta amarilla y, cuando yo esperaba ver el mensaje de felicitación a su tía por su cumpleaños, toma ya, un pulpo, o un ojo, o un pulpo de un ojo. Y dos palabras: Beti Mugan.

Mirad, quería hablar de música y he empezado con el fútbol. Es difícil escapar a estos tiempos, todos no somos tan hábiles como Messi. No voy a decir que lo tuviera olvidado, ni que sea un daño colateral de la memoria selectiva, pero en aquel momento no tenía presente a Beti Mugan. Como a la juventud, quizás, un hijo en la cama, una hija en camino, tenía cosas más prosaicas en la cabeza. Beti Mugan y la juventud, se vuelven a juntar aquí inconscientemente, no en vano fueron la banda sonora de mi juventud. No la única, claro, había más grupos. Recuerdo cuando conocímos a Dut con catorce años, en una escena de lo más rural-kitsch: en el caserío de un amigo, fumando petas, bebiendo sidra, y cómo escuchamos en silencio aquel primero de Dut, de principio a fin. Pero Dut ha sido una experiencia más vasta, ha abastado más de una época.

Estábamos hablando de Beti Mugan, o de música. Batzen salió en el 98, un trabajo que reúne casi todas las canciones del grupo. Diría que fue el primer disco que les compraba, y el único. Pero ya me sabía para entonces todas las canciones de memoria, no me preguntéis cómo, no recuerdo conciertos, no recuerdo casetes, pero conocía todos los temas. Creo que, también sin querer, tal y como nos entra el viento seco se nos metieron aquellas canciones, tontamente.

A fin de cuentas, no es tan descabellado, compartíamos una geografía, aquellas canciones y nosotros, nosotros y aquella banda. Los componentes eran una generación mayor, pero muy cercanos, un guitarrista era el hermano de un amigo íntimo mío, cuántas horas pasaría en su casa, consolando a Mario Bros, cuántas veces vería a un tercer hermano, hoy en día entrenador de un equipo de fútbol de los grandes (football forever), jugador en aquella época, rodeado de máquinas para curar las lesiones. La cantante, vecina, cómo olvidar los topless que nos regalaba sin ella saberlo desde la campa de debajo de casa, prueba fehaciente de que el paraíso también existe en la tierra. Sabíamos que ETA había matado a su padre, era algo sabido, pero nadie nos ha dicho nunca nada más, tampoco preguntamos, claro, cómo hacerlo, y sólo han quedado algunos rumores, sobre sus labores, sus elecciones electorales. Cualquiera sabe. Los hijos, la hija no lo recuerdo, iban a la ikastola, o venían. Y no sé si ese dato quiere decir algo. Pese a compartir una geografía no se comparte todo.

Batzen se publicó en el 98. No sé cuántas veces oiría el disco, lo tenía ya oído, no me preguntéis, no lo recuerdo. Además, algo se terminó en aquel año, era el momento de dejar el pueblo, el fútbol activo, ir a la universidad, una nueva ciudad, una nueva gente, una nueva banda sonora. Resumiendo, cambios de futbolsofía: a partir de entonces leeríamos a Jack Kerouac, comprobaríamos que los límites están en nosotros, bajamos del caballo, hemos incluso llegado a aceptar el lenguaje de esta sociedad. Y lo de beber tu sangre...mejor cocacola light.

El Barsa metió un cuarto gol aquella noche, y acabo el partido con una victoria clara. Supe inmediatamente por qué se estiró Llorente aquella camiseta, Beti Mugan iban a juntarse, en Irun, quizás la última oportunidad. Y, rodeado de catalanes desde hace tiempo, no pude ir al concierto, no encontré la manera, cómo iba a explicar que tenía que ir a encontrarme con quien yo fui hace tiempo. Ahora en caliente no sé si hubiera querido, se me removerían muchas cosas, no sé si querría ver delante de mis narices que aquella época ya pasó. Quizás mejor dejar todas esas cosas donde están, sin poder quemar los recuerdos, enterrados bajo un bonito campo de fútbol.

Aritz Galarraga
Hondarribia, 1980
Musikazalea







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