Kafe aleak 86
k&g
Juanra Prado
Sparklehorse - Good Morning Spider
Capitol, 1988


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Mark Linkous nos dejó en 2010 tras una corta pero excepcional carrera que le mantuvo siempre en una tranquila segunda división, alejado de los grandes nombres pero idolatrado tanto por la crítica como por artistas de la talla de Tom Waits, Daniel Johnston, PJ Harvey o un largo etcétera que no dudaban en resguardarse al cobijo de esas imperfectas pero maravillosas nanas que daban forma a los discos que firmaba como Sparklehorse.

Good Morning Spider es su segundo trabajo, una maravillosa anomalía en la que Linkous volcó todos sus miedos, temores e inquietudes, montando un álbum a partir de lo que podrían parecen retales obtenidos a lo largo de su paso por diferentes estados de ánimo. Precisamente en esa condición de retales, de recortes de diferente origen es donde radica el mayor valor de este disco, en la imperfección e irregularidad que ello conlleva.

Desde que le damos al play queda claro que la escucha de este trabajo no va a ser plato para todo los gustos, en vez de abrir el disco con el que a la postre es uno de sus mejores temas, la tremenda Painbirds, lo coloca en segunda fila y lo primero que escuchamos es Pig, una patada en la entrepierna a todo aquel que se acerque con curiosidad a Good Morning Spider  como introducción hacia el mundo de Sparklehorse.


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Pese a lo desconcertante de esta primera toma de contacto, el mejor legado dejado de todas formas por Linkous viene primorosamente envuelto en terciopelo, y es cuando deja a un lado la rabia y frustración que vuelca en sus temas más ásperos cuando Linkous nos ofrece lo mejor de él. Preciosidades como la sobrecogedora Saint Mary, dedicada al hospital donde estuvo ingresado tras un intento de suicidio que le dejó una temporada postrado en una silla de ruedas, la preciosa versión de ese otro outsider que es Daniel Johnston (Hey Joe), “sunshine” acompañado por el también malogrado Vic Chesnutt ... o los que son a la postre mis temas favoritos de Good Morning Spider y dos de los temas más delicados y bonitos de toda su carrera (entendiendo como “bonito” eso que te deja totalmente noqueado y te obliga a parar de hacer lo que tienes entre manos para poder poner todos tus sentidos al servicio de una canción), Maria´s Little Elbows, y la sobrecogedora Hundreds of Sparrows, ejemplos perfectos de esa dicotomía tan presente en la música de Sparklehorse y creo también que reflejo de lo que pasaba por la mente de Mark Linkous, un tipo capaz de dar a luz y regalarnos la más emocionante de las canciones, pero también capaz de despedirse de este “triste y precioso mundo” como cantaba en su debut, pegándose un tiro en el pecho.

En el fondo creo que la música de Sparklehorse ha sido siempre una llamada de atención, o porqué no, de socorro, de alguien que no acababa de encontrar su lugar en este mundo. Abrir un disco de debut citando a un Ricardo III a punto de morir en el campo de batalla creo que es algo bastante significativo en ese sentido (“un caballo, mi reino por un caballo” es lo primero que escuchamos en la voz de Linkous al comienzo de su primer trabajo, Vivadixiesubmarinetransmissionplot). Pero lo curioso es que en vez de darle una vía de escape a esa agonía de una forma más áspera o inaccesible, las canciones de Sparklehorse te arrullan y te dan calor, te envuelven con la calidez que transmiten sus momentos más delicados y la susurrante voz de Linkous. Escuchar Saint Mary, Come on in, Junebug o cualquiera de las otras maravillas que pueblan Good Morning Spider es como un bálsamo curativo, una terapia de desintoxicación del mundo que nos rodea y nos ha tocado vivir, ese que por desgracia más personas de las que deseáramos sienten, como Linkous, una irrefrenable necesidad de abandonar.


Juanra Prado

Beasain-Donostia, 1976

Editor de discos


*Foto: DJ Jones




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