Kafe aleak 87
k&g
 Asier Gogortza
Laddio Bolocko   -   As if by Remote
Hungarian Records - 1999
bo



Música para cerrar el bar


Se dice que hay ciertas músicas que son idoneas paras cerrar los bares. ¿Quién no le ha dicho nunca un camarero a ver si quiere chapar el bar cuando pone música demasiado tranquila? En algunos bares, además, es notorio que eligen esa música a propósito, para echar a la gente. Poner Izarren hautsa de Mikel Laboa es más efectivo que liarse a palos de escoba con la gente a las tres de la mañana. Pero no siempre. Es suficiente que una persona conozca la letra para que se emocione y produzca el efecto contrario. Entonces, ¡se acabó!

En otras ocasiones, en cambio, una canción concreta suele ser la señal que indica que van a cerrar el bar. Así pasaba en Txukindene de Iruñea, con aquella famosa canción; al sonar las primeras notas la gente desfilaba hacia fuera del bar, y sin poder quitarse la melodía de la cabeza, se dirigían al siguiente bar silbando, como si fuera una sinfonía andante.

Pero, ¿qué sucede después de cerrar el bar? ¿Los camareros se quitan la música y comienzan a disfrutar del silencio?

Yo no sé qué hacen los demás, pero os voy a contar lo que hago yo:

Pongamos que es viernes noche, a las cuatro de la madrugada. He mandado a casa, no sin esfuerzo, a los últimos clientes borrachos, que han pasado toda la noche echando birras.
Cierro puertas y ventanas. Miro a izquierda y a derecha; el bar, vacío. Al final...
Me arremango y me preparo para hacer las últimas tareas; limpiar la cafetera, recoger los vasos vacíos, contar el dinero, pasar la escoba, apagar las máquinas...típicos trabajos de noche.
Donde hace escasamente un minuto sólo habia gritos y miradas, ahora hay silencio y vacío.
Una paz inmensa. El cansancio del final de la jornada, humo, la gente de siempre y las conversaciones de siempre atronando en mi cabeza, toc, toc, toc...y las ganas de despojarme de todo y marchar a casa.

Mientras lío el último cigarro de la noche me pongo frente a la pantalla, busco las carpetas de música: reggae, folk, pop, músicas del mundo, rock... llevo toda la noche hurgando en esas carpetas, buscando la música que le gusta a la gente. Y las que me gustan a mí, claro. Pero hay un disco que guardo para cuando todo le mundo se ha ido. Para este momento en concreto. Como cuando de pequeños nos daban un caramelo y, en vez de comerlo delante de todos, lo guardabamos en el bolsillo para después, para comerlo a solas.



Rock... Laddio Bolocko... As If By Remote... play!... y enciendo el cigarro.
Cojo el botón de la mesa de mezclas entre los dedos y voy subiendo el volúmen poco a poco.  Kun-kukun, kun-ku-kun... se oyen los primeros golpes de batería, suavemente Kun-ku-kun, kun-ku-kun... más alto... Kun-kukun,
kun-ku-kun... aún más alto. Kun-ku-kun, tukun-ku-kun... cierro los ojos durante un segundo, respiro fuerte y salgo del mostrador suspirando. Transmite una sensación de inquietud ver el bar vacío a ese volúmen.

Subo las sillas a las mesas
kun-ku-kun, kun-ku-kun
cojo la escoba
kun-ku-kun, tukun-ku-kun
voy apilando las colillas, las servilletas, palillos, polvo y todos los restos que han dejado los clientes...y de mientras escucho
kun-ku-kun, kun-ku-kun
como un básamo
kun-ku-kun, tukun-ku-kun
y de repente un saxo que me invade
poroboroboroboroboooooooooooooo
y me da un escalofrío por la espalda
poroboroboroboroboooooooooooooo
con una sonrisa en los labios, paso la escoba con más brío
kun-ku-kun, kun-ku-kun, kun-ku-kun, tukun-ku-kun

Asier Gogortza. Bera, 1976
asiergogortza.net





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