Kafe aleak 91
k&g
Luis Arrospide
Gorky's Zygotic Mynci - Spanish Dance Troupe
Mantra Records - 1999

bo



Ahí estaba yo, con una foto borrosa, un texto de Cortázar y el disco de Gorky´s Zigotic Mynci.


Delante, una multitud agolpándose en la puerta de entrada y un silencio que aterrorizaba. Mujeres solas con grotescos sombreros, señores engalanados para la ocasión. Había cientos de parejas con el rostro ya estriado de tantas noches y tantas lágrimas. Algunas se agarraban levemente de la mano, con la mirada perdida. Otras simplemente se esquivaban. Había fantasmas que eran personas y había personas de las que ya sólo quedaban fantasmas.


Cómo llevarlos no era un tema baladí. Muchos los llevaban escritos en papeles ajados, estrujados por el tiempo y por el dolor. Otros cargaban maltrechas cajas de cartón, bien cerradas con cinta aislante, no fuera a ser que se perdiera alguno por el camino. En mitad de todos, un viejito encorvado, sujetaba con celo una vieja caja de música, de vez en cuando la entreabría y mirándola, tarareaba el tango que ella le ponía los días de invierno al atardecer. Luego la cerraba despacio, sin hacer ruido y se intentaba despedir por enésima vez. Hay recuerdos que queman como el fuego.


Como aquel texto de Cortazar, una foto borrosa o el disco de Gorky´s Zigotic Mynci: aquellos 6 meses en México. Viejos sures, luces que fueron. Recuerdos que yo quería sacarme de encima para siempre.


Aquel disco, Spanish Dance Troupe, detonaba con la delicadeza psicodélica de Hallway, banda sonora para aquellos paseos inacabables por Chapultepec y para cartas que siempre llegaban puntuales. Por ahí también desfilaban rutilantes las trompetas de She lives on a Mountain o el minimalismo mágico de Over and Out, canciones que fueron sala de espera imaginaria en aquella desvencijada cabina del Metro Zapata. Al otro lado del teléfono, casi del mundo, promesas que disparaban proyectiles de felicidad. Ni siquiera la palpitante locura pesimista de “Desolation blues ” y esa miscelánea de arreglos como tiralíneas presagiaban nada que no fueran tiempos de unicuerpos y de vidas felices.


El aliento country en Faraway eyes eran sus ojos lejanos en aquella foto borrosa en Xochimilco y la melancolía medieval de Murder Ballad, un zarpazo de memoria que musicaba aquel cuento de Cortazar. Ese que una vez ella me leyó de madrugada con voz trémula. Los dos queríamos ser axoltl. Y montarnos en la misma caravana que esos músicos galases disfrazados de gnomos y druidas, esos que hartos de la lluvia lo dejaban todo para recorrer España con la Spanish Dance Troupe. Desde Bilbao a Madrid. Beber vino y conocer a la bella María, bailar con ella. Ser Felices.


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Ese disco fueron 6 meses en México, una foto borrosa, un texto de Cortazar….Pero borrar recuerdos no es tarea fácil. Que se lo digan a Joel y Clementine, a esas mujeres con sombreros grotescos, a los señores engalanados y a esas parejas con los rostros estriados de tanto llorar. Los recuerdos se entregan en silencio, tragando saliva. Y cuando los dejas y te das la vuelta, aún aturdido, saliendo de la noche, empiezas a soñar de nuevo.


El olor en una almohada naranja, un cepillo de dientes, un disco de Sr Chinarro.


Nuevos sures, luces que son.



Luis Arrospide

Donostia, 1977

Musikazalea, bloguero

ezlekuek.wordpress.com

 

 

 
 
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