Kafe aleak 93
k&g
 Julen Azpitarte
Lookey Dookey   -   bilduma
Crypt Records - 2000
bo




Lookey Dookey es un recopilatorio de viejos y desconocidos artistas de rhythm and blues de los 50 y 60 recogidos por el arqueólogo rock’n’roller y mentor del sello Crypt Records, Tim Warren. El disco lo encontré en el catálogo en papel que me envío Crypt a casa. Ese catálogo, grueso y talibán, estaba impreso en fino papel de periódico y organizado por estilos: 50’s R&B, 60s early 70’s soul/funk, 60s Punk, Instrumentals & Surf… Para describir los discos recogidos bajo el epígrafe 50’s R&B aparecían unos adjetivos que llamaron especialmente mi atención: cheesy (de mala calidad, pero con encanto), greasy (grasiento), frenzy (histérico) o stomping (atropellado). Así mismo, los nombres de los autores de esas grabaciones también encendieron mi curiosidad: Esquerita, Richard Berry, Young Jessie o Screamin’ Joe Neal. A través de esos adjetivos y artistas me zambullí de lleno en la música negra, sin olvidar la conmoción que me generaron los discos del trío The Gories.

Una vez introducido en ese agujero negro, me hice con el recopilatorio. En esa rodaja escuché por primera los gritos y frenéticos ritmos de artistas de los que más tarde me quedaría colgado: el rocoso soul-funk del gritón King Coleman, cuyo tema da título al disco; la harmónica de Jerry McCain; la rasgada voz de la adicta Big Maybelle; el vicioso de Andre Williams, que venía certificado con el sello Fortune Records de Detroit; los aullidos lunáticos de Bunker Hill… Así hasta completar 20 cortes de primitivo black rock’n’roll. De esa veintena destacaría Mo Jo Workout de Bobby Long & His Satellites (todavía sigo detrás de ese single…).

Esa compilación me descubrió un pantano de alquitrán que se ha convertido en obsesión, ya que hoy en día disfruto y enfermo buscando y adquiriendo esos temas (y otros) en su formato original (para la ruina de mis escuálidas cuentas). En esas canciones está la semilla embrutecida de lo que luego sería el rock’n’roll blanquito. Canciones cortas, ritmos enérgicos y salvajes; instrumentos (batería, saxos, guitarras, pianos…) al límite, saturando la grabación; grabados en pocas horas y que no generaron ni un puto clavo. Mientras termino este texto recuerdo el relato de Xabier Montoia que da título a su libro Fucking Artists: hay que leer esa narración para entender la admiración irracional que generan estos Putos Artistas. Totally smokin' 50s R&B hoot!




Julen Azpitarte. Bermeo, 1971
Musika kazetaria
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