Kafe aleak 96
k&g
 Borja Goñi
Dusminguet - Postrof
Chewaka/Virgin, 2001


bo

    Si nos preguntaran desde cuándo escuchamos, quizá tuviéramos alguna dificultad para responder acertadamente. Un amigo de aita-ama les debió decir que era bueno poner en el vientre de la madre música clásica, pues eso iba a ser bueno para el desarrollo del bebé. Casi justo al nacer, nuestra abuela, abuelo, aitite, amama, aitatxi, amatxi o como demonios le llamarais, te cantaba una canción de cuna antiquísima que había pasado de generación en generación, y tú sin entender realmente (bueno ni poco ni mucho... Pero algo te hacías entender) le devolvías una sonrisa y emitiendo un ruidito que se le hacía tan incompresible como encantador. En la guardería, empezando con el "cinco lobitos" y sucesivamente en cada uno de los días que tenía el curso oías y cantabas infinitas canciones. Pero, ¿cuál fue la primera que escuchaste realmente? En el camino de las vacaciones (largo camino en cubículo caluroso  con ruedas) aita o ama te ponían cintas de casette de Benito Lertxundi (no Benito el de Txurdi...ese es otro....), Chavela Vargas, Serrat o Sabina, y así pasabas (o mejor dicho, tenías que pasar) un huevo de horas jasta llegar al pueblo con mar sito en el quinto culo de EspañaA medida que ibas creciendo, y a la par que ese sentimiento de rebeldía que llenaba tu corazón y no tu cabeza, te metías en la habitación de tu hermano o hermana mayor (si lo tuvieras) y le robabas una de esas cintas de grupos de punk, de habla muy mala, muy mala en las que aparecían un montón de tacos que sabías que existir existían, pero que no utilizabas por eso de la colleja en la cabeza. ¡Qué gozada! La Polla, Kortatu, Negu Gorriak, Hertzainak, Potato, Kojon Prieto, Reincidentes, Extremoduro... Y así aparecías, con un palestino tapando tu cuello, haciéndote el más malo delante de los que escuchaban Loquillo, La Unión, El recopilatorio Boom, Take That y demás "calaña".  El mero hecho de escribirlo echa un poco para atrás, no? O no? "Gure Jarrera" ...

    No sé ustedes, pero yo sé exactamente cuándo empecé a escuchar música. Pero escuchar escuchar. Fue con el disco de Dusminguet Postrof. Fue con ese disco y no con ningún otro con el que entendí que la música no era (solo) la banda sonora que ponías de fondo al fregar, limpiar la habitación o cuando leías. En ese momento pasé de una escucha pasiva a realizar una autopsia deconstructiva de la música.
 
Primero empecé a escuchar cada canción en función del instrumento. ¿A ver qué hace la percusión? ¿Y el bajo? Hala!  Redios! ¿Cuántos instrumentos hay aquí? Postrof no se quedó en mis oídos. ¡Qué va! Penetró hasta el cerebro pasando por cada músculo, corazón, pierna, polla, pezón e incluso cada pelo (por aquel entonces era mucho pelo todavía....) Me di cuenta de que cada canción contenía un montón de capas, más que las que tiene una cebolla; tantas como ropaje cubre nuestro cuerpo en época de frío. ; tantas capas como las que encontraron en Constantinopla. Muchas más que las que tenían que haber tenido Chernobil o Fukushima... Claro, después descubrí que estaba la mano de Mad Professor de por medio en Postrof.

    Pero no sólo eso. Me da por pensar incluso, que aquél fue el disco que me despertó la pasión por viajar. De hecho es eso lo que encontramos en el disco. Un viaje. Si cierras por un instante los ojos y escuchas la primera canción, llegarás rápidamente a Marruecos, con un árabe que te habla en yres lenguas diferentes. Y allí que fuimos la cuadrilla un verano. En otras ocasiones, cruza el Atlántico y se lanzan con una cumbia o un son cubano. Y a sudamérica fuimos la cuadrilla otro año. También se quedan en Catalunya (de hecho, ellos son de La Garriga), y se cascan una sardana. Y allí marché a vivir un año. A Mazedonia también le hacen una pequeña visita. Mira tú... Allá todavía no he ido, pero creo que será uno de los siguientes viajes que haré.

    La verdad es que no tiene mucho que ver esta música con la que escucho hoy en día, qué quieres que te diga... Pero eso sí, cuando quiero romper con la rutina y escapar a países que están a miles de kilómetros, pongo el disco y los primeros sonidos de la d'rbuka cumplen la función de alfombra mágica que te transporta hasta allí. Es subirse y la misma alfombra marca el camino que siguen el resto de canciones. Cuál será la siguie
nte estación.

    Por todo esto, y además porque este disco me ha hecho reflexionar sobre la dignidad de lo que es ser músico. Me acuerdo como si fuera hoy. Bilbao, Aste Nagusia, en el escenario iban a tocar Los Potato y los Akatz. Se había organizado una noche de raggae y ska en una de las txosnas. Llovía que te cagas. Los akatzianos se la jugaron y tocaron; Potato, no. La cerveza-kalimotxo-patxarán que había tragado la gente se empezó a quejar. "Si casi no llueve..." Ahora justo no me acuerdo si me lo contó alguien de Potato o Akatz: ¿pero no sabes cómo murió el bajista de Dusminguet? Desde entonces he visto un montón de veces a Potato y a Akatz.

    No he podido ver nunca más a Dusminguet
.


Borja Goñi

Bilbo, 1983

Musikazalea
bixamuna.wordpress.com