Kafe aleak9
k&g
Bego Montorio
Barbara - Barbara
Impact - 1968

bo

El audio del álbum no es exactamente el del texto



Barbara, sin nostalgia

Hace tiempo ya, mucho antes de aceptar la propuesta de Kafea eta galletak, que soy consciente de que no tengo ni idea de quiénes compusieron la mayoría de las melodías que constituyen la banda sonora de mi vida. Mi ignorancia llega hasta el punto de no conocer siquiera el título de muchas de las canciones. Son músicas que resuenan en mi interior, que forman parte de mí, pero…

Así que comencé a elegir el disco que había de sugerirme este texto con esa duda rondándome la cabeza: ¿sería capaz de ubicar las melodías que acudieran a mi memoria? Finalmente, resultó más sencillo de lo que pensaba, pues la voz de Barbara despuntó enseguida entre esas músicas que hace tiempo me acompañan; y aunque hacía mucho que no lo escuchaba, rápidamente recordé la carátula del LP que tengo en casa, donde aparece un primer plano de la propia Barbara.


Ese es, justamente, el título del disco, Barbara, sin más aderezos. A pesar de tratarse de una recopilación –una selección de canciones grabadas entre 1964 y 1968–, los responsables de la discográfica Impact tuvieron la sensibilidad de no añadir le meilleur de…, greatest hits… o algo por el estilo. Un cara a cara con Barbara, con su mirada profunda en la portada, con su sugestiva voz en el vinilo.

No recuerdo cuándo escuché por primera vez a Barbara, pero los primeros ecos me llegan desde mis veintitantos años, junto con esa excitación –física– que sus canciones me producen cada vez que las oigo. Sé que su voz tiene algo que ver en ese sentimiento, por supuesto, pero no es la voz de Barbara lo que más me atrae (aunque me haya acariciado y turbado en muchas ocasiones), ni su forma de cantar –que tanto me gusta–, ni el texto de sus canciones, sino la suma de todo ello, la combinación, en las dosis adecuadas, de todos esos elementos.
En la época en que la descubrí, nuestros referentes musicales más cercanos no incluían mujeres que cantaran sobre el escenario “…Ils marchent le regard fier, mes hommes, Moi devant, et eux derrière, mes hommes…”, con voz dulce y un toque de provocación y arrogancia. Barbara nos resultaba original, diferente, sugestiva, atractiva.

Desde entonces, Barbara forma parte de mi banda sonora personal. La escucho de tanto en tanto, y la sigo encontrando sugerente, igual que sigo disfrutando de la compañía de los viejos amigos que continúan siéndolo.
Al oírla, se entremezclan ecos del pasado –a la dos nos gustaba el Deshabillez-moi de Juliette Greco, te acuerdas?–, preocupaciones más cercanas –como cuando me cantas Le mal de vivre/ Qu'il faut bien vivre/ Vaille que vivre– y el firme convencimiento de que también la próxima vez saltará la chispa.


Monique Andrée Serf murió en Neuilly-sur-Seine en 1997, pero Barbara aun aparece por casa, de visita. Es mi amiga. ¡Cómo no iba a serlo, si la excitación –también física– se adueña de mí cada vez que la escucho!

Bego Montorio

Bilbo, 1959

Musikazalea